24 de marzo 2015 - 00:36

Interna K: Julián pide depurar lote de sucesores de Scioli

Julián Domínguez
Julián Domínguez
 Julián Domínguez salió a desmalezar el poblado lote de precandidatos oficialistas a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Es la primera reacción del postulante bendecido por la Casa Rosada luego de que Martín Insaurralde confirmara que trabajará para que Daniel Scioli sea presidente de la Nación.

Insaurralde no es el único que le disputa a Domínguez la sucesión de Scioli en la gobernación bonaerense dentro del cosmos. Diego Bossio, titular de ANSES, confirmó que no se baja de la pelea y también sigue en pie Juan Patricio Mussi, intendente de Berazategui. A ese malón, se suma el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, quien acentúa sus coqueteos políticos con Scioli.

La aritmética electoral no toma demasiados atajos. La dispersión del voto del kirchnerismo puro podría beneficiar a Insaurralde, quien de acuerdo con los sondeos aparece como el mejor posicionado en la foto para acceder al sillón de Dardo Rocha. Por eso, bajo el argumento de generar la menor cantidad posible de "heridos", con Sergio Massa al acecho, Domínguez ya dejó trascender que el peronismo kirchnerista de la provincia de Buenos Aires debería encolumnarse detrás de un único candidato.

Domínguez, quien a través del Movimiento San Martín, ya sumó la adhesión de Camilo Vaca Narvaja, padre de la futura nieta de Cristina de Kirchner, juega con una carta tapada. El presidente de la Cámara de Diputados se mueve con el conocimiento del veto de La Cámpora a Martín Insaurralde. Denostado por su perfil mediático y su campaña farandulesca junto a Cirio, el intendente de Lomas de Zamora no tendrá aval de la Casa Rosada para figurar como candidato a gobernador en una boleta del FpV.

El veto a Insaurralde es la punta visible de la estrategia de la Casa Rosada para maniatar a Scioli en caso de que acceda a la presidencia de la Nación. El kirchnerismo duro podría tolerar a Scioli como candidato presidencial en un esquema de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias con Florencio Randazzo, pero no aceptaría que el actual gobernador bonaerense bendiga autónomamente a Insaurralde como candidato a gobernador. Significaría un repliegue del cristinismo puro y la liberación de la provincia de Buenos Aires para la ola naranja, la pérdida del peronismo territorial y una despedida definitiva del poder. Tampoco cuadra con el escenario de Cristina de Kirchner candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires.

Mientras tanto, cerca de Domínguez ya empiezan a sonar dos posibles compañeros de fórmula para la gobernación. Ambos pertenecen a la estratégica Tercera Sección electoral. La ronda de vices entrona al secretario de Justicia, Julián Álvarez, militante de Lanús. Y el peronismo ortodoxo impulsa a Patricio Mussi, intendente de Berazategui, un joven que eclipse, ya no a Massa, sino a Insaurralde.

Así como Insaurralde sirvió para clonar en versión K a Massa en las legislativas de 2013, Mussi ayudaría a eclipsar una protocandidatura de Insaurralde. Si bien Mussi, vía Julio De Vido, mantiene sus aspiraciones de convertirse en candidato a gobernador, también emerge como el tapón generacional y de estilo para evitar el drenaje de votos oficialistas hacia la campaña del marido de Jesica Cirio y fortalecer la campaña de Domínguez como candidato K puro.

En ese escenario, Scioli mantiene activo a Santiago Montoya. El titular del Grupo Banco Provincia retó a los competidores tanto del oficialismo como de la oposición a debatir en vivo.

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