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Interna K: torneos de verano por el guiño de Cristina
Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Julián Domínguez y Sergio Urribarri
La Presidente publicó trece tuits y dos imágenes con Randazzo en su "mensaje" de despedida navideña. Puede ser un detalle anecdótico, pero contrasta con un dato: de las tres fotos que Cristina de Kirchner le había prometido a Scioli, a través de Oscar Parrilli, para tres inauguraciones en el mes de diciembre, no le concedió ninguna.
El péndulo vuelve, como en otros tiempos, aunque sin antiguas virulencias, a enfriar el vínculo Cristina de Kirchner-Scioli. Hace apenas un mes, el sciolismo daba casi por cerrado el expediente sucesión y entendía que la Presidente ya había bajado su dedo mágico, sea con resignación o con agrado, sobre el gobernador. Los últimos gestos no significan lo contrario, pero agitan la incertidumbre dentro del universo oficial y potencian la centralidad presidencial, en definitiva, la posición que Cristina de Kirchner más disfruta.
El verano aparece, por eso, en la agenda del scrum de candidatos K como una temporada más orientada a la disputa interna con los demás aspirantes que a la confrontación con las figuras opositoras. Eso es consecuencia de un factor elemental: la imagen de la Presidente remontó en los últimos meses y varios indicadores se aquietaron, por lo cual la condición de gran electora que pretende ostentar la mandataria sumó volumen. El resultado es simple: si la que decidirá las reglas y los jugadores es la jefa de Estado, los candidatos actúan mirando a Cristina de Kirchner, casi como una coreografía para merecerse la bendición, para lo cual, claro, deben contar con conocimiento público y algún nivel, siquiera razonable, de intención de voto.
"Randazzo se cree que por medir algo más que los demás es el candidato puesto. Se olvida que la que tiene los votos es Cristina y ella puede mudar esos votos al candidato que quiera. El resto lo hace la campaña", teorizaba un operador K que miraba de reojo al ministro. Por eso, los demás candidatos apuestan al verano. Julián Domínguez se instalará en La Lucila con su familia, donde tiene un local del Grupo San Martín -abrirá otros en la costa- y se moverá con agenda por las distintas ciudades veraniegas. El presidente de la Cámara de Diputados atravesará el verano con la expectativa de posicionarse en el pelotón de los herederos competitivos.
Sergio Urribarri, en tanto, inaugurará un parador de Entre Ríos en Mar del Plata el 3 de enero, en La Perla, y reforzará la campaña publicitaria para, luego del envión que cree que le dio la cumbre del Mercosur en Paraná, potenciar su imagen de "candidato más kirchnerista". Torea, con eso, a los demás, pero en especial a Randazzo, con quien tiene una disputa silenciosa alimentada por Julio De Vido, esponsor del entrerriano y duelista del de Chivilcoy.
Randazzo dedicará los fines de semana a la costa y a destinos turísticos como Bariloche y Carlos Paz, y en la semana se repartirá la agenda con viajes a las provincias y al conurbano. Tendrá, además, un parador de Seguridad en Pinamar y un paseo público en Mar del Plata con juegos interactivos. Además, en La Feliz puso en exposición vagones de trenes nuevos, lo que se convirtió en su sello de gestión.
Otros postulantes, como Jorge Taiana y Agustín Rossi, combinaran giras y actos, mientras Aníbal Fernández, de regreso al gabinete, repetirá sus rituales de otros años: fines de semana en la costa y durante la semana en Casa Rosada, aunque el quilmeño nunca se embaló, ni tampoco lo hará, con la campaña convencional, sino que su postulación fue a partir de la exposición y el declaracionismo.
Scioli, un experto en campañas de verano, centralizará su actividad en la costa bonaerense, aunque planeó agenda en el conurbano y en algunas provincias. Tendrá el parque Divermar en Mar del Plata y actividades de distintos ministerios. En La Plata anticipan que el despliegue del Operativo Sol, con 12 mil efectivos, será un factor central y lo tendrá al gobernador al frente de operativos y rondas policiales.
Scioli registró en las últimas semanas una hiperkirchnerización, pero se mueve con independencia, porque es, se acepta en Gobierno, el candidato que menos dependencia tiene del dedo de la Presidente, aunque podría herirlo que Cristina de Kirchner le diese una bendición directa y explicita a otro candidato.


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