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Interna en vuelo a Chile
Después de la invitación de la Presidente a viajar con la comitiva oficial a la asunción de Michelle Bachelet el radicalismo entró en debate por el nombramiento de los elegidos.
Finalmente el Comité Nacional eligió a Miguel Bazze por Diputados y a Ángel Rozas y Juan Carlos Marino por el Senado.
Esa definición no fue un tema menor para los radicales que, a pesar del buen trato presidencial que recibieron en el mensaje de Cristina de Kirchner ante la Asamblea Legislativa. Hay otro tipo de relaciones entre el Gobierno y la UCR que se vuelve cada vez más tenso. Por ejemplo, cuando la semana pasada el Comité Nacional se enteró que Leopoldo Moreau había conseguido apoyo y financiamiento del Gobierno para un programa de participación estudiantil en la lucha contra la drogadicción. Es cierto que el radicalismo lo da a Moreau desde hace tiempo del otro lado de la vereda, sobre todo tras verificar sus múltiples y festejadas participaciones en los actos de la Presidente en la Casa Rosada. Pero las últimas novedades no ayudaron a calmar el ambiente, tal como pretende Cristina de Kirchner. De ahí el perfil duro que eligieron para la comitiva con Bazze, Marino y Rozas.
Todos ellos, junto con el resto de los opositores que acompañaron la delegación argentina, se agolpaban anoche esperando que el protocolo les hiciera lugar en la cena. El problema fue que los 14 agregados no estaban contemplados en la invitación original a ese evento que incluía a 3 personas por la Argentina. La solución que tomó el protocolo de la presidencia de Chile fue sacar de la cena a invitados chilenos para hacer lugar. Anoche en Santiago los opositores razonaban tres opciones para explicarse el desaguisado: no hubo advertencia de ceremonial de la Casa Rosada de los invitados agregados o bien lo hizo con demasiada demora o hubo un cruce de errores al haber hablado con la gente de Bachelet sobre un evento que aún le correspondía al equipo de Piñera.


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