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Interviene el Papa por escándalo de pedofilia
«He venido a Roma muchas veces en mi vida, pero nunca con tantas oraciones acompañándome», dijo el máximo representante de la Iglesia Católica en Irlanda, el cardenal Sean Brady, a la emisora Radio Vaticano durante una pausa de la reunión. «Creo que (el Papa) está muy preocupado», reconoció.
El encuentro finalizará hoy probablemente con la entrega de la carta que Benedicto XVI prometió a los fieles irlandeses en diciembre pasado. El mensaje podría ser leído el Miércoles de Ceniza en las iglesias de la isla, según anticiparon los principales vaticanistas.
Irlanda se puso en el foco de las preocupaciones papales luego de que se conocieran dos informes, uno de los cuales describió «miles» de abusos a lo largo de 70 años, y otro que denunció sobre 400 menores sometidos en la arquidiócesis de Dublín.
La reunión fue encabezada por el lado irlandés por Brady, arzobispo de Armagh, y Diarmuid Martin, arzobispo de Dublín. También tomaron parte 22 religiosos que representan a todos los obispos de Irlanda. Del lado del Vaticano lo hizo toda la plana mayor. Además del Papa, estuvieron el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone; los purpurados Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación para los Obispos; y Williams Joseph Nevada, prefecto para la Doctrina de la Fe; y el arzobispo Francesco Coccopalmeiro, presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos.
La cita comenzó con una misa oficiada por Bertone en las Grutas Vaticanas, en la que el «número dos» de la Santa Sede dijo que es necesario que los curas pederastas «reconozcan sus culpas, ya que de las pruebas puede llegar la renovación interior».
El purpurado agregó que las tormentas dan miedo, «sobre todo aquellas que sacuden la barca de la Iglesia por culpa de los pecados de sus miembros» y habló de «juicios internos que naturalmente son los más duros y más humillantes».
Brady expresó su deseo de que dé paso «a un proceso de arrepentimiento, renovación y reconciliación para el bien de todos», y agregó que el objetivo del Vaticano y de la Iglesia irlandesa es «la tutela de los niños».
La reunión continúa a las celebradas los pasados meses de junio y diciembre en el Vaticano, en las que el Papa reiteró su «tolerancia cero» para estos casos, en la misma línea que ya adoptó con hechos similares en EE.UU. y Australia.
La primera cita se produjo tras conocerse el Informe Ryan, que reveló que «miles» de menores fueron objeto de abusos sexuales y torturas físicas y psíquicas en instituciones estatales regenteadas por religiosos de Irlanda durante casi 70 años. La segunda fue tras conocerse el Informe Murphy, que sacó a la luz que por lo menos 400 niños fueron víctimas de abusos cometidos por 46 sacerdotes de Dublín.
Agencias EFE, DPA y Reuters

