El juez federal Ariel Lijo intimó a la expresidente Cristina de Kirchner a designar abogado en la causa que fue abierta a partir de la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman por encubrimiento a los responsables iraníes por el atentado a la AMIA.
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La intimación responde a que la exmandataria aún no designó representante en el expediente reabierto donde se encuentra imputada en base a los dichos de Nisman y al impulso que le dio el fiscal Pollicita. Lijo podría haberle asignado defensor oficial, pero en el entorno del juez señalan que prefirió advertir la premura de que Cristina nombre a un defensor particular para contestar el planteo del juez Claudio Bonadio que busca disputarle el expediente en base a la causa melliza que el instruye contra el excanciller Héctor Timerman por traición a la patria, pero apoyada en las mismas premisas que la denuncia de Nisman. Tras el fallo de la Cámara de Casación que dispuso su reapertura a fines del año pasado, Lijo decidió avanzar con el expediente y dispuso que se tramite por vía separada la pretensión de Bonadio que le había exigido, en su momento, al juez Daniel Rafecas que se inhiba de seguir participando en el caso, cuando lo desestimó por inexistencia de delito.
Rafecas se negó a tramitar ese pedido hasta que no continuara la cadena de revisiones a su decisión. Lijo heredó el pedido y ahora apuró a los imputados para que opinen acerca de a lo que apunta Bonadio. Hasta el viernes pasado la exmandataria no había presentado abogado. Bonadio tiene a su cargo un expediente por el delito de traición a la patria debido a que en una grabación de una comunicación telefónica, en la que el excanciller hablaba de la responsabilidad de los iraníes en el atentado terrorista del 18 de julio de 1994.
En tanto, en el expediente principal el fiscal Pollicita, quien tiene delegada la instrucción del caso, pidió días atrás más de treinta medidas de prueba.