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Inversores ven ahora un mayor ajuste del dólar

El mercado teme por la presión que en el segundo semestre pueda provocar sobre la divisa una balanza de pagos que hoy, en el mejor momento de la exportación, ya aparece como un lastre importante para el Central. Sorprende a muchos que este organismo, después de haber aplicado una devaluación abrupta del 20%, de lanzar una de las más drásticas prohibiciones sobre los bancos de los últimos tiempos para que se deshicieran de los dólares que tenían en cartera, de percibir la mayor liquidación de divisas por la cosecha de los últimos años y de instruir al sector privado a que emitiera deuda y trajera divisas del exterior, haya aumentado las reservas apenas u$s 1.200 millones, y las mantuviera todavía muy por debajo de sus niveles de principio de año.
"Con un viento levemente de frente como el de hoy (ayer), cuando el volumen de liquidación es algo más bajo, el Central compra poco (ayer: u$s 40 M) y empieza a verse forzado a convalidar subas en el tipo de cambio (de $ 8,025 a $ 8,035)", se alarmaba un directivo en uno de los grandes bancos extranjeros.
La desconfianza ante el manejo cambiario que podría verse durante o después del Mundial, después de que el Central se esmerara en congelar el tipo de cambio durante 40 días y pulverizara todo lo ganado en competitividad, convirtieron rápidamente al dólar en una apuesta atractiva, y alienta a los inversores a demandar cualquier tipo de activo que acompañe a la divisa. El "blue" subió ayer 10 centavos más, hasta $ 10,80, y acumuló un avance de 40 centavos en sólo cinco días. Los títulos dollar linked, que reaccionan sólo ante una expectativa de ajuste en el dólar oficial, se despertaron repentinamente en la última semana y volvieron a circular por la City, como en años anteriores, en boca de todos: desde el último recorte de tasas del Central hasta ayer, estos bonos se dispararon entre un 9% y un 15%.
La instrucción encomendada presuntamente por el ministro de Economía, Axel Kicillof, al Banco Central, de reactivar la emisión de pesos y congelar el dólar en los $ 8,01 desde marzo hasta el jueves pasado, alimentó las expectativas de devaluación. No sólo porque sus socios comerciales deprecian hoy su moneda, sino también por la inflación acumulada que el propio INDEC empezó a reconocer, y que se acercó al 12% en el primer cuatrimestre.


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