La organización yihadista se ve forzada a huir hacia Siria, donde su hegemonía es mayor. El país enfrenta ahora una profunda crisis de desplazados.
VICTORIA AGRIDULCE. Tras la ofensiva, los soldados ondearon la bandera iraquí. Tal Afar quedó en ruinas y llevará meses volver a reestablecer los servicios básicos.
Bagdad - El Ejército iraquí y milicias aliadas recuperaron ayer el control de la ciudad de Tal Afar de manos del Estado Islámico (EI), la victoria militar más importante desde que el Gobierno anunció en julio pasado la toma de Mosul, la segunda urbe del país.
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El comandante de las Operaciones Conjuntas iraquíes, Abdelamir Yarallah, informó que sus tropas tomaron los barrios de Al Askari y Al Senaa al Shamaliya, además de la zona de la Puerta de Tal Afar y el recinto ferial, lo que les permitió terminar reconquistar los suburbios, la última parte que quedaba en mano de terroristas.
En apenas siete días, el Ejército, la Policía nacional y milicias irregulares aliadas lograron avanzar, entrar y tomar por completo la ciudad, un punto clave en la estrategia de Bagdad de empujar al EI hacia la frontera con Siria. Las fuerzas contaron con el apoyo en el terreno de asesores de Estados Unidos e Irán -una alianza poco común para estos dos enemigos declarados en Medio Oriente y en el mundo en general- y la ayuda de cotidianos bombardeos aéreos lanzados por la coalición internacional que lidera Washington y que también ataca desde el aire en la vecina Siria.
El domingo pasado el primer ministro de Irak, Haidar al Abadi, había anunciado el inicio de una ofensiva para recuperar la comarca de Tel Afar, a unos 70 kilómetros al oeste de Mosul, el gran bastión del EI que la misma coalición iraquí-estadounidense-iraní había recuperado hacía apenas un mes. En un discurso trasmitido por la televisión, Al Abadi anunció "la operación para liberar Tel Afar" y advirtió a los que miembros del EI que "no tienen otra opción que la de rendirse o morir".
De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios (OCHA), cerca de 30.000 personas huyeron de Tal Afar desde abril pasado, mientras que otras 40.000 continuaban en la zona, de las cuales 10.000 estaban en la zona de los combates.
Al mismo tiempo que soldados, policías y milicianos festejaban con banderas del país, desde Bagdad, el Ministerio de Migración inauguró fomalmente un nuevo campo de desplazados para los civiles de la localidad.
Campamentos
El ministerio explicó que el nuevo campamento tendrá una capacidad para 3.000 familias, que recibirán todos los servicios y bienes básicos, un reconocimiento indirecto de que, tras las ofensivas terrestres y aéreas para desterrar al EI, las ciudades y los pueblos quedan devastados, con su infraestructura vital destruida o prácticamente inutilizable.
Después de casi un año de ofensiva militar sin tregua, más de un millón de civiles tuvieron que abandonar sus hogares y buscaron refugio en alguna ciudad o pueblo vecino, o en los campos de desplazados que muy lentamente comenzaron a abrir el Gobierno nacional iraquí y organizaciones internacionales, como la ONU.
La semana pasada, en pleno inicio de la ofensiva sobre Tal Afar, el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, visitó de sorpresa Irak y ratificó el apoyo político, militar y económico de su país en la guerra que Bagdad mantiene contra el EI. Mattis celebró las victorias militares del Gobierno de Irak, pero evitó hablar del escenario de devastación y desamparo que están dejan después, especialmente para la población civil.
A principio de este mes, el Parlamento iraquí tuvo que postergar hasta abril próximo las elecciones provinciales previstas para septiembre por considerar que no existe "un ambiente adecuado" para realizar comicios y reconocer que aún no han podido permitir el regreso de cientos de miles de desplazados, que tuvieron que huir de sus casas para escapar de los combates entre el Ejército y milicias, como el Estado Islámico.
Las últimas elecciones iraquíes se celebraron el 30 de abril de 2014, es decir, casi dos meses antes de que el EI invadiera y ocupara varias provincias y localidades, una avanzada inédita que también incluyó gran parte de la vecina Siria.
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