14 de noviembre 2016 - 00:00

Irak les arrebató a los yihadistas una ciudad histórica

Bagdad - Las fuerzas iraquíes siguieron ayer avanzando por el flanco meridional de la ciudad de Mosul y tomaron la localidad de Nimrud, de gran valor simbólico e histórico, además de irrumpir en dos barrios orientales de la urbe, parte de la cual sigue en poder del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

En un comunicado, el comandante de las Fuerzas Especiales, el general de brigada Abdelamir Yarala, informó que Nimrud fue liberada por unidades de la IX Brigada Blindada, que "izaron la bandera iraquí sobre sus edificios".

La importancia de la recuperación de este territorio radica en que las ruinas que existían allí, antes de que más del 50% de ellas fueran saqueadas y destrozadas por los yihadistas, pertenecían a la antigua ciudad asiria del mismo nombre, que llegó a ser un importante centro de poder durante el reinado de Salmanasar I (1373-1244 a.C.). Conocida en la Biblia como Kalaj, fue una de las capitales del Imperio Asirio y está situada junto al río Tigris, unos 30 kilómetros al sureste de Mosul, capital de la provincia septentrional de Nínive.

Desde que el EI conquistó amplios territorios en Irak y Siria y proclamó un califato en junio de 2014, cometió destrozos en importantes monumentos arqueológicos, entre ellos en las ruinas grecorromanas de Palmira, en Siria, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Mientras tanto, con las tropas iraquíes pisándoles los talones en la mitad oriental de Mosul, los yihadistas recurren a infiltrarse entre los civiles, disfrazarse, esconderse en túneles e inmolarse para tratar de defender su "capital" en Irak.

Estas "tácticas sucias", como las define un responsable de la gobernación de Nínive, cuya capital es Mosul, Jalaf al Hadidi, han causado decenas de muertos entre los soldados, pero también entre la población civil.

Al Hadidi explicó que hay "yihadistas vestidos de civiles pero con armas y cinturones explosivos" y que, cuando empiezan los combates, muchos de ellos entran en las casas de los vecinos, suben a las terrazas y obligan a las familias a prestarles ayuda. Para los civiles es un imposible negar esta asistencia, ya que si lo hacen son asesinados ante otros miembros de su familia acusados de "apostasía y espionaje", señaló Al Hadidi.

Todas estas artimañas dificultan al Ejército la distinción entre los civiles y los yihadistas.

En otras ocasiones, los radicales se visten de negro, guardando una gran similitud con los uniformes de las fuerzas antiterroristas, y pintan sus vehículos militares como los de este contingente. El responsable de la gobernación de Nínive denunció que estas tretas buscan "engañar a los civiles". Aquellos que dan la bienvenida a las supuestas fuerzas antiterroristas son ejecutados.

Y es que los civiles son los grandes damnificados durante la ofensiva militar para liberar Mosul, lanzada el pasado 17 de octubre desde tres frentes.

En este sentido, la portavoz del alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Ravina Shamdasani, denunció esta semana que "los yihadistas evitan que las personas huyan, con asesinatos para atemorizar a la población".

Agencias EFE y AFP

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