3 de enero 2018 - 00:00

Irán aplicará la pena de muerte a los arrestados en protestas

El desafío popular al régimen deja también más de un millar de detenidos. Las penurias económicas y la represión política pesan en el ánimo de los manifestantes.

Violencia. La TV iraní muestra los efectos de la ola de desórdenes que mantiene en vilo al país y, por supuesto, al régimen teocrático.
Violencia. La TV iraní muestra los efectos de la ola de desórdenes que mantiene en vilo al país y, por supuesto, al régimen teocrático.
Teherán - Mientras la cifra de muertos en seis días en manifestaciones contra el régimen de Irán trepaba ayer a 21 y la de detenidos a un millar, las autoridades amenazaron con tipificar los delitos contra los acusados de modo que pueda caberles la pena de muerte.

"Cada día que pase y las personas sean detenidas, aumentará su crimen y castigo. Nosotros ya no los consideramos personas que manifiestan por sus derechos, sino como gente que quiere perjudicar al régimen", dijo ayer el presidente del Tribunal Revolucionario de Teherán, Musa Ghazanfarabadí.

Los detenidos serán declarados culpables de diferentes delitos, entre los que figuran "atentado contra la seguridad nacional" y "enemistad con Dios" ("moharebeh"), ambos merecedores de la pena de muerte, explicó Ghazanfarabadí.

Nueve personas murieron durante la madrugada de ayer en el centro Irán, donde los manifestantes intentaron tomar por asalto una comisaría. Así, ya son al menos 21 personas, entre ellas 16 manifestantes, los muertos desde el último jueves, cuando las protestas contra las dificultades económicas y el poder religioso, las más fuertes desde 2009, se desataron en la ciudad de Mashhad (noreste) para luego se extenderse por todo el país.

En las marchas, desatadas por el costo de vida y el desempleo pero que pronto derivó en muestras de insatisfacción política, se escucharon consignas contra el régimen chiita y se registraron enfrentamientos entre manifestantes y agentes de seguridad.

Las promesas de una normalización de la vida económica del presidente centrista, Hasán Rohaní, no son percibidas por la población como una realidad a pesar de la reducción de la inflación al 10% anual y del fin de las sanciones internacionales por el programa nuclear. Para peor, Estados Unidos incrementa la presión y podría dar por tierra con el acuerdo cerrado en ese sentido en 2015 por Barack Obama y los líderes de los demás miembros del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania.

"Los que estuvieron presentes al frente de los disturbios serán acusados, entre otros delitos, de 'enemistad con Dios', ya que están relacionados con los servicios de inteligencia extranjeros y aplican sus programas", anticipó.

Además, los detenidos pueden ser reconocidos culpables de "destrucción de bienes públicos y privados" entre otros, añadió de Ghazanfarabadí.

El funcionario aconsejó a las familias que estén atentas a lo que hagan sus hijos, porque después mostrarán videos de las confesiones de los acusados y entonces ni el arrepentimiento ni las demandas de perdón serán útiles.

Ante el inminente endurecimiento de la represión, el principal grupo reformista del país, presidido por el expresidente Mohamed Jatamí, condenó la violencia de los "alborotadores" que "aprovecharon las manifestaciones y las protestas pacíficas para destruir bienes públicos e insultar los valores religiosos y nacionales sagrados".

Al menos mil personas fueron detenidas en diferentes ciudades, unos 450 de ellos en Teherán, según el vicegobernador provincial, Alí Asgar Naserbajt.

Por su parte, el vicefiscal de la ciudad de Mashad (noreste), Hasán Heidarí, indicó que en esa localidad se practicaron 138 arrestos, mientras que el comandante de los Guardianes de la Revolución de la provincia suroriental de Kerman, Golam Alí Abuhamze, detalló que en la población del mismo nombre hay más de 80 detenidos.

También en Hamedan (oeste de Irán) los arrestados superan los 150, según su gobernador, Alí Toalí.

Asimismo, se han llevado a cabo unas 100 detenciones en la ciudad de Arak, en la provincia occidental de Markazi, puntualizó su gobernador, Alí Aqazade.

El vicegobernador de la provincia de Azerbaiyán Occidental, Alireza Radfar, comunicó el arresto de diez personas en la ciudad de Orumie, al tiempo que el comandante de la Policía de Azad Shahr, Mohamadreza Aslaní, confirmó cuatro detenciones en esa localidad septentrional iraní.

A todas esas cifras hay que sumar los detenidos en numerosas poblaciones del país en las que sus responsables se limitaron a hablar de "grupos" de detenidos.

Agencias Reuters, AFP, EFE y ANSA,


y Ámbito Financiero

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