23 de junio 2009 - 00:00

Irán: la revuelta cuestiona ya al intocable Guía Supremo

Desde Teherán, jóvenes se las siguen ingeniando para difundir imágenes de lo que ocurre. Las milicias paraestatales coparon las calles.
Desde Teherán, jóvenes se las siguen ingeniando para difundir imágenes de lo que ocurre. Las milicias paraestatales coparon las calles.
 Teherán - Al tiempo que el régimen iraní trata de ahogar las protestas por el fraude -parcialmente admitido el domingo-, influyentes clérigos y dirigentes cuestionan ya al Guía Supremo, el ayatolá Alí Jamenei, autoridad considerada intocable en la República Islámica. En tanto, el Consejo de Guardianes guardó silencio luego de reconocer las irregularidades en al menos 50 ciudades que involucran tres millones de votos y que, según el cuerpo, no afecta la victoria del islamista Mahmud Ahmadineyad.

El diario árabe Al Sarq Al Awsat de Londres informó que el ex presidente iraní Ali Akhbar Hashemi Rafsanyani, de 75 años, mantuvo días atrás en Qom, lugar sagrado del islamismo chiita, reuniones con dos Consejos de Expertos para poner fin a la crisis iraní.

En el encuentro organizado por Rafsanyani se trabajó sobre dos posibilidades: o sustituir a Jamenei -quien convalidó la reelección de Mahmud Ahmadineyad y cuestionó duramente a los que reclaman- o presionarlo para obtener una nueva votación.

Apoyo

Rafsanyani, un influyente hombre del corazón del régimen, apoyó con decisión en la campaña electoral al candidato opositor Mir Husein Musaví, quien encabeza protestas para denunciar fraude en las elecciones presidenciales del 12 de junio. «El ayatolá Jamenei -afirma el diario- tiene el poder en Teherán, tiene a la Guardia Revolucionaria a su lado, y el Ejecutivo lo obedece sin vacilar, pero no puede correr el riesgo de perder el apoyo de los ayatolá de Qom».

En ellos se basa, según la versión, la acción de Rafsanyani, en su doble rol de presidente del Consejo de Intereses Nacionales y de presidente del poderoso Consejo de Expertos, que tiene la tarea de evaluar acciones del Guía Supremo, e incluso puede relevarlo del cargo. Según Al Sharq Al Awsat, el Consejo formado en 1982 y compuesto por 88 miembros, puede decidir «poner bajo acusación las decisiones del Guía Supremo y evaluar si utilizó mal sus poderes».

«La crisis no responde más a la cuestión de quién es el presidente, sino a la de qué es más importante para decidir los asuntos terrenales: si la ley divina o la Constitución», resumió Robin Wright, periodista y experto del Centro Woodrow Wilson en Washington.

Aunque las miradas estén concentradas en la cuestionada reelección de Ahamdineyad, lo que hoy está en juego es el sistema teocrático instalado por el ayatolá Ruholá Jomeini en 1979 y la autoridad de su sucesor.

«Son las bases mismas del régimen, sagradas en otro tiempo, las que hoy se desafían en Irán», estimó Karim Sadyadpur, reconocido especialista sobre Irán, en una entrevista publicada en el sitio de internet del Consejo de Relaciones Exteriores.

«El pueblo comienza a cuestionar directamente al Veyalat al-Faqih, el sistema de Gobierno creado en 1979 por el ayatolá Jomeini» y en virtud del cual la autoridad del Guía Supremo para gobernar Irán viene directamente de Dios, agrega.

«No se ha visto jamás que el pueblo desafíe abiertamente la legitimidad de Alí Jamenei como Guía Supremo», afirmó.

Tras dos mandatos de presidente, Jamenei se convirtió en el Guía Supremo en 1989, ya criticado por su falta de cualificaciones teológicas. Pero luego amplió su influencia sobre la Policía e instancias decisivas como el Consejo de Guardianes de la Constitución, la presidencia, el Parlamento y los Guardianes de la Revolución, el Ejército ideológico del régimen.

Error

«De diferentes maneras, Jamenei se convirtió en un sha moderno, con un turbante en lugar de una corona», opinó Sadjadpur. Pero «cometió un error de juicio: esta elección, ¿o debería decir esta selección?, fue un insulto a la inteligencia del pueblo».

Como se informó ayer, el Consejo de los Guardianes de la Constitución, que debe emitir mañana un veredicto sobre las denuncias de irregularidades, reconoció que hubo más votos que electores potenciales en 50 distritos sobre 366, aunque estima que esto no influyó en el resultado. Mientras tanto, a nivel diplomático, se acentúa la tensión entre el régimen y algunos países occidentales.

Cuestionamiento

La UE respondió tachando de «infundadas e inaceptables» las acusaciones contra algunos países miembros, según un comunicado de la presidencia checa. En tanto, Gran Bretaña repatriará a los familiares del personal de su embajada en Teherán, frente a la cual hoy está prevista una manifestación de estudiantes leales al poder.

Por su parte, la Casa Blanca afirmó ayer que en Irán «no se ha hecho justicia», luego de que el presidente estadounidense, Barack Obama, advirtiera al Gobierno iraní que evite acciones «violentas e injustas» contra el pueblo.

A favor de Ahmadineyad se pronunciaron los gobiernos de Brasil, Venezuela y Rusia. Luiz Inazio Lula da Silva cuestionó las protestas de los «perdedores» y consideró indescontable la ventaja de Ahmadineyad.

Hugo Chávez, enfrascado en su disputa con EE.UU., reafirmó su alianza con el negacionista iraní, no obstante los indicios de fraude reconocidos por el régimen

Agencias AFP, ANSA, EFE, Reuters y DPA

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