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Irán: un descontento que será efímero sin un liderazgo político
El movimiento contra el régimen corre el riesgo de diluirse ante la ausencia de reivindicaciones claras y falta de cohesión, señalan los expertos. El presidente Rohaní tiene la chance de fortalecerse si resuelve la crisis.
CORRUPCIÓN. El ayatolá Alí Jameneí es criticado por proteger a órganos poco transparentes, como los poderosos Guardianes de la Revolución.
Sin embargo, Tabatabai dijo que algún acontecimiento impredecible puede cambiar el rumbo de los eventos, como la muerte simbólica de un manifestante o la declaración inflamable de alguna autoridad.
Grandes manifestaciones tomaron las calles de Teherán tras acusaciones de que los resultados de la reelección del ultraconservador Mahmud Ahmadinejad en 2009 fueron amañados.
Los derrotados líderes reformistas se convirtieron en los líderes obvios de lo que se denominó entonces el "movimiento verde", pero éste fue reprimido finalmente con medidas muy drásticas.
Los manifestantes de hoy "no cuentan esta vez con ningún fuerte apoyo en el campo reformista", dijo Geranmayé. Ellos "quedaron quemados por esas medidas radicales de entonces. Ahora quieren trabajar a través del proceso político", añadió.
El presidente reformista Mohamad Jatami, a quien se le prohibió hacer apariciones públicas desde las manifestaciones de 2009, denunció ayer la actual rebelión.
Mohamad Alí Shabani, editor del Pulso iraní para Al Monitor, afirmó por su parte que la falta de liderazgo en esta ocasión será una ventaja, pues no hay objetivo preciso para las autoridades.
Pero a la vez esto hace difícil que las protestas puedan evolucionar hacia un movimiento coherente, con reivindicaciones claras.
"Al carecer aparentemente de una organización política y estar desconectados de las élites, inclusive las reformistas, los manifestantes más radicales no tienen aliados entre la clase política", agregó. "En la medida que sus reivindicaciones no pueden ser canalizadas, este segmento puede radicalizarse y volverse más violento, haciendo que otros manifestantes ya no salgan a las calles y que la represión sea más dura por parte del Gobierno".
El presidente Hasán Rohaní llegó al poder prometiendo mejorar la economía y las libertades cívicas, pero las protestas mostraron la profunda frustración a falta de progresos.
Sin embargo, Rohaní puede sacar ventaja del caos. "Si logra traer la calma en unas dos semanas puede salir fortalecido como un buen gestor de la crisis", dijo Tabatabai.
"Pero deberá tomar en serio las demandas en materia social y económica", añadió, comenzando por parar algunas medidas de austeridad tomadas para el último presupuesto, lo que trajo recorte de subsidios y el aumento del precio de los combustibles.
Algunas reformas claves también se requieren, dijo Shabani, como permitir las reuniones pacíficas, que en teoría están garantizadas por la Constitución. "Y debe hablar con el líder supremo para convencerlo de la necesidad de enfrentar a los centros de poder que no rinden cuentas", puntualizó.
Rohaní ha tenido problemas con los Guardianes de la Revolución en los últimos años, al tratar de que sus grandes negocios sean más transparentes y puedan ser objeto de impuestos.
"Lanzó la primera salva al decidir que la carga presupuestal de este año sea más transparente", señaló Shabani. "Ahora tendrá que hacer realidad tales medidas", concluyó
| Agencia AFP |


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