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Irrita EE.UU. a Londres por apoyo a diálogo en Malvinas
Hillary Clinton, Philip J. Crowley
Agregó que «éste es un asunto que necesita ser resuelto» entre ambos países, agregó reconociendo la «amistad» que profesa su país tanto con la Argentina como con Gran Bretaña.
Por otro lado, Crowley desestimó las versiones que mostraban una supuesta «inquietud» por parte de los ingleses respecto a la visita de Hillary a Buenos Aires y a la utilización del término «Malvinas» por parte de su país. «Tuvimos conversaciones con nuestros amigos británicos sobre este asunto y no estoy al tanto de ninguna inquietud particular que alguien haya tenido», comentó. Además, tal como lo mencionara la secretaria, «si podemos ser de ayuda estamos felices de considerarlo»
Según el diario The Times diplomáticos británicos expresaron al menos tres veces su preocupación al Gobierno de Estados Unidos por su posición en el conflicto con la Argentina por el inicio de la exploración petrolera británica en las Malvinas.
Según esa publicación esos funcionarios se encargaron de ratificar -como Estados Unidos la ignorase- la posición de Londres sobre la soberanía del archipiélago en conversaciones telefónicas y reuniones después de que un portavoz del Departamento de Estado norteamericano empleara el nombre Malvinas.
Dicho portavoz respondió en febrero a una pregunta sobre las el tema «Falklands o Malvinas, dependiendo de como se vea», siempre según el Times. El enojo de Gran Bretaña aumentó después de que la jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, ofreciera en Buenos Aires su ayuda en reunión que el vocero Crowley calificó de «excelente».
El mismo diario calificó entonces de «inmerecido desaire» a su aliado británico esta propuesta con la que Clinton -que también usó alternativamente Falklands y Malvinas- «da la impresión de que la Argentina tiene el apoyo tácito de Estados Unidos en la disputa».
Autoridades británicas en Washington han admitido en público que el asunto se trató en «conversaciones amistosas» en el marco de las relaciones normales entre la embajada y la administración estadounidense, pero en privado «existe la sensación de que Washington no tuvo en cuenta las sensibilidades británicas», señala el Times.
La tensión entre la Argentina y Gran Bretaña aumentó tras el inicio de las exploraciones petroleras británicas en la cuenca norte de este archipiélago del Atlántico Sur ocupado por los británicos en 1833 y por el que los dos países libraron una guerra en 1982 que terminó con la derrota argentina.
Por su parte, activistas de presuntos partidos de izquierda protestaron por la actitud británica ante la embajada inglesa en Buenos Aires. La protesta fue encabezada por integrantes de las organizaciones «Quebracho» y «Movimiento Santucho», quienes llegaron hasta la sede diplomática encapuchados y portando palos, y quemaron una bandera británica.


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