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En la comparación histórica hay que ser extremadamente cuidadosos ya que al igual que su controlada IRSA Propiedades, mutó el año pasado el criterio de valuación de sus propiedades de inversión del costo histórico al valor razonable, en consonancia con las normas NIIF. Sumemos a esto que en la comparación directa entre estos tres meses a septiembre de 2017 y los previos a los de 2015, como señaláramos antes, hablamos de dos "bestias distintas". La vieja era básicamente local, la mayor empresa inmobiliaria y operadora de "shoppings" del país con un patrimonio promedio durante los cinco años de 2011 a 2015 de u$s474 millones; la nueva tras la adquisición y consolidación del grupo IDBD es una empresa multinacional con inversiones en todo tipo de industrias (más del 40% del operativo de este trimestre se generó en Israel), que llega a un patrimonio total de más de u$s2.619 millones (aumentó 11% frente al de marzo de 2016). Claro que este salto ha implicado una serie de ajustes y costos -básicamente en la operación israelí- que se reflejan en sus resultados y seguirán haciéndolo hasta que finalice la depuración del grupo (la evolución del dólar -retraso cambiario- resulta clave para analizar sus números). La vemos así con ingresos por $20.213 millones, 14% más que un año antes, que descontados los costos le significan un bruto de $6.486 millones (+19%; el margen, 32% crece por tercer año consecutivo). El control de los gastos (+13%) mas los aporte de las propiedades (+144%) y asociadas la dejan luego con un operativo total de $5.756
millones (+107%). Finalmente la carga financiera -asociada a la restructuración- le lleva $2.966 millones y el fisco otros $1.240 millones, con lo que queda en estos tres meses con un neto de $61 millones, cuando un año antes lograba $695 millones (en integrales, negativos $377 millones).
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