5 de octubre 2015 - 00:00

Israel cerró Jerusalén Vieja a palestinos por ataque terrorista

 Jerusalén - Un atentado terrorista palestino, que se cobró el sábado a la noche la vida de dos israelíes y dejó tres heridos, entre ellos un niño de dos años y una mujer, derivó ayer en la decisión del Gobierno de Benjamín Netanyahu de cerrar la Ciudad Vieja de Jerusalén a los árabes y en un nuevo y peligroso ciclo de violencia.

El casco antiguo de Jerusalén, que suele estar muy concurrido, tenía ayer un aspecto de ciudad atrincherada, con las tiendas cerradas, las estrechas calles casi vacías y las puertas de acceso custodiadas por cientos de policías.

Es la primera vez que las autoridades toman esta medida, según la portavoz de la Policía, Luba Samri. Durante 48 horas sólo los israelíes, los residentes de la Ciudad Vieja, turistas, empresarios y estudiantes podrán entrar.

Según Samri, la medida impedirá que la inmensa mayoría de los palestinos de Jerusalén-Este, que viven fuera de la Ciudad Vieja, puedan acceder a esa parte de la ciudad. Los árabes israelíes sí podrán entrar en la zona, precisó.

El acceso a la Explanada de las Mezquitas fue prohibido a los hombres de menos de 50 años, una medida utilizada habitualmente en momentos de tensión. No habrá restricciones de acceso para las mujeres, añadió Samri.

Según un balance de la Media Luna Roja palestina, al menos cien palestinos resultaron heridos por disparos de soldados y colonos israelíes en las últimas 24 horas, 18 por balas reales y 59 por bales de goma. Además, 139 fueron tratados por haber inhalado gases lacrimógenos y otros seis por haber recibido golpes de soldados o colonos israelíes.

En vista de los atentados del sábado, reivindicados por el grupo Yihad Islámica y condenados por Estados Unidos, y de la tensión reinante, Netanyahu, recién llegado de Estados Unidos, convocó ayer de urgencia a los altos mandos del Ejército, el servicio secreto y a la Policía.

El premier declaró que su país "está librando una lucha a muerte contra el terrorismo palestino", y ordenó, entre otras medidas, "la demolición más rápida de las casas de los terroristas".

En la práctica, ningún palestino -hombre o mujer- podía entrar ayer a la Ciudad Vieja, y sólo podían hacerlo quienes tenían un pasaporte extranjero o un documento de identidad israelí.

Unas 50 mujeres musulmanas y un grupo de hombres protestaban ante la puerta de los Leones, la única que permanecía abierta. Luego se manifestaron en las callejuelas del casco antiguo, antes de que la Policía cerrara el paso.

El Gobierno palestino criticó la decisión de Israel en un comunicado en el que denunció "la política de escalada de las autoridades de ocupación israelíes" en "Jerusalén y en Cisjordania ocupada".

En la madrugada, el ejército israelí llevó a cabo una operación en el campo de refugiados de Yenín, en Cisjordania, para intentar detener en su casa a un responsable de Hamás, Qais al Saadi, indicaron responsables palestinos. Dos palestinos resultaron heridos de bala durante la intervención, informaron fuentes de seguridad y médicas. Según ellas, el ejército detuvo a tres palestinos, pero no logró arrestar a Al Saadi.

Un palestino de 19 años, Mohanad Chafik Halabi -miembro de la Yihad Islámica-, mató a dos israelíes -el soldado Aharón Banita, de 21 años, y el rabino Nehemía Lavi- e hirió a una mujer y a un niño con arma blanca y de fuego en la Ciudad Vieja, antes de ser abatido por la Policía. Los heridos son la esposa y el hijo de Halabi.

Horas después, otro palestino hirió gravemente a cuchilladas a un transeúnte en la parte oeste de la ciudad antes de ser abatido por las fuerzas del orden.

Los ataques se produjeron en un contexto de choques diarios en la Ciudad Vieja, donde se encuentra el lugar que cristaliza las tensiones, la Explanada de las Mezquitas, y dos días después de la muerte a tiros de un matrimonio de colonos en el norte de Cisjordania ocupada.

A mediados de septiembre estallaron numerosos enfrentamientos entre palestinos y policías israelíes en la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar santo del islam y también el más sagrado para los judíos, que lo denominan el Monte del Templo.

Las normas que rigen la explanada permiten que los judíos accedan al recinto, pero les prohíbe rezar allí. Los musulmanes temen, sin embargo, que el Gobierno israelí tenga intención de modificar el statu quo.

El grupo terrorista e islamista Yihad Islámica asumió ayer oficialmente desde la Franja de Gaza la autoría del ataque. En un comunicado de prensa, el portavoz de la organización, Dawud Shihab, indicó que "se pidió a sus miembros y grupos que venguen los crímenes de los colonos".

Agencias EFE, Reuters, AFP y DPA

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