Yenín - Fuerzas israelíes atacaron ayer con drones la ciudad palestina de Yenín en el marco de una de las mayores incursiones en Cisjordania en 20 años, provocando la muerte de al menos a ocho personas e involucrando a cientos de soldados en tiroteos que se prolongaron durante varias horas.
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Israel lanzó el mayor operativo militar en Cisjordania en 20 años: al menos 8 muertos
El Gobierno de Netanyahu apeló a drones y hasta 2.000 hombres para golpear un centro de comando de grupos armados, pero el de Abás denunció “un nuevo crimen de guerra”. La escalada preocupa a EE.UU.
Los drones se oían en horas de la tarde claramente y el sonido de disparos y explosivos se escuchaba en toda la ciudad horas después de los ataques.
Las Brigadas de Yenín, una unidad formada por grupos armados palestinos en el abarrotado campo de refugiados de la ciudad, dijeron que se enfrentaron a las fuerzas israelíes y que habían derribado uno de los aviones no tripulados.
El Ejército israelí dijo que sus fuerzas habían atacado un edificio que servía de centro de mando para los combatientes de las Brigadas de Yenín, en lo que describió como una amplia operación antiterrorista en Cisjordania.
A medida que avanzaba la operación, excavadoras blindadas destrozaron caminos en el campo, interrumpiendo el suministro de agua a la ciudad, informó el municipio de Yenín.
Un portavoz añadió que la operación duraría todo el tiempo que sea necesario y el Gobierno de Benjamín Netanyahu sugirió que las fuerzas podrían permanecer durante días. “Una operación no termina en un día”, declaró a la radio del Ejército el ministro de Energía, Israel Katz, miembro del gabinete de seguridad.
Acción
En algunos momentos de la mañana, se pudieron ver al menos seis aviones no tripulados sobrevolando la ciudad y el campo contiguo, una zona densamente poblada que alberga a unos 14.000 refugiados en menos de medio kilómetro cuadrado.
El campo ha sido el centro de una escalada de violencia que se extendió al resto de Cisjordania, situación que desató una creciente alarma desde Washington hasta el mundo árabe, sin que hasta ahora se haya abierto el camino a la reanudación de unas negociaciones estancadas desde hace casi una década. Desde hace más de un año, las incursiones del Ejército israelí en ciudades como Yenín se han convertido en una rutina, mientras se suceden los ataques mortales de palestinos contra israelíes y los asaltos de turbas de colonos judíos contra aldeas palestinas.
Ayer mismo, un palestino originario de Yenín de 16 años de edad atacó a un transeúnte de 30 en el suburbio ortodoxo de Bnei Brak, cercano a Tel Aviv, y lo hirió levemente.
“Lo que está ocurriendo en el campo de refugiados es una auténtica guerra”, dijo Jaled Alahmad, un palestino chofer de ambulancia. “Hubo ataques desde el aire contra el campo. Cada vez que llevamos entre cinco y siete ambulancias volvemos llenos de heridos”, dijo.
El Ministerio de Salud palestino confirmó que al menos ocho personas murieron y más de 50 resultaron heridas en Yenín, mientras que otro hombre murió en Ramala tras recibir un disparo en la cabeza en un puesto de control.
Escenario
El Ejército israelí no había utilizado ataques con drones en Cisjordania desde 2006, pero el 21 de junio apeló a ese recurso para atacar cerca de Yenín. La creciente escalada de la violencia y la presión sobre las fuerzas terrestres significan que tales tácticas pueden continuar, dijo un portavoz militar.
“Estamos al límite de nuestras fuerzas”, dijo la fuente a los periodistas. “Es debido a la escalada. Y, de nuevo, desde nuestra percepción, esto minimizará la fricción”, dijo, afirmando que los ataques se basaban en “inteligencia precisa”.
La operación de ayer, en la que participó una fuerza descrita como “del tamaño de una brigada” –lo que sugiere unos 1.000 a 2.000 efectivos–, tenía por objeto ayudar a “acabar con la mentalidad de refugio del campo, que se ha convertido en un avispero”, dijo el portavoz.
Un portavoz del presidente palestino, Mahmud Abás, calificó la operación como “un nuevo crimen de guerra contra nuestro pueblo indefenso”, mientras que el enviado de la ONU para Oriente Medio, Tor Wennesland, afirmó que estaba hablando con todas las partes para reducir la tensión y garantizar el acceso de la ayuda humanitaria.
Israel capturó Cisjordania, que los palestinos consideran el núcleo de un futuro Estado independiente, junto con Jerusalén Este y Gaza, en la guerra de 1967. Tras décadas de conflicto, las conversaciones de paz, auspiciadas por Estados Unidos, llevan congeladas desde 2014.


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