Al menos dieciséis jefes de Estado y cuatro jefes de Gobierno ya confirmaron su participación en la ceremonia que tendrá lugar en el Monte Herzl de Jerusalén, el mayor cementerio militar israelí y lugar de reposo de buena parte de sus dirigentes, desde Theodor Herzl, padre del sionismo, hasta el asesinado primer ministro Isaac Rabin.
El estadounidense Barack Obama confirmó su presencia al frente de una delegación de máximo nivel.
Se sabe que la integrarán al menos el secretario de Estado, John Kerry; el expresidente Bill Clinton -principal padrino del proceso de paz de Oslo entre israelíes y palestinos- y el Gobernador del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo.
Peres murió a los 93 años pasadas las 2.00 hora local de ayer, como desenlace del derrame cerebral que había sufrido el 13 de septiembre y que lo mantenía desde entonces en la unidad de terapia intensiva en un hospital a las afueras de Tel Aviv.
Fue primer ministro en dos ocasiones (1984-1986 y 1995-1996) y presidente de 2007 a 2014. Además, ocupó durante más de medio siglo de vida pública las carteras de Relaciones Exteriores, Defensa, Información, Transportes e Integración.
Conocido como el portavoz internacional más emblemático de Israel en las últimas dos décadas, el expresidente será objeto de un funeral de Estado en toda regla a pesar de no estar en funciones desde 2014. Así lo decidieron las autoridades israelíes dado su particular contribución a la historia del país durante sus siete décadas de contribución política, y el prestigio internacional del que disfrutaba.
En total, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel tiene confirmadas hasta el momento la participación de unas 40 delegaciones internacionales, muchas de ellas europeas.
Pese a su vocación negociadora, la ausencia más notable parece ser por ahora la de representantes de alto nivel del mundo árabe, tanto de países con los que Israel tiene relaciones diplomáticas plenas (Egipto y Jordania), como la de otros que sin tenerlas han hablado abiertamente con él.
Ni siquiera los palestinos se pronunciaron a nivel oficial sobre el fallecimiento, a excepción del presidente Mahmud Abás, quien negoció con Peres los acuerdos de Oslo y que se limitó a enviar una carta personal de condolencias a la familia, pero no al pueblo de Israel.
Marruecos confirmó el envío de un asesor del rey Mohamed VI, Andre Azoulay, de origen judío y amigo personal del difunto desde hace décadas.
Se espera que el funeral sea uno de los eventos más multitudinarios en la historia del país.
Los servicios de seguridad de Israel preparan el dispositivo para garantizar el desplazamiento de los mandatarios y el aterrizaje y despegue en unas pocas horas de más de 120 aviones. Se trata de una cantidad superior a la que hubo en los funerales en 1995 por el asesinado Isaac Rabin.
| Agencias EFE, AFP y Reuters |

