La coalición gobernante, formada por la fuerza de Abe, el conservador Partido Liberal Demócrata (PLD), y el budista Nuevo Komeito, obtuvo una contundente mayoría que le garantiza dos tercios de la Cámara baja, según datos de la cadena estatal NHK.
De acuerdo con los datos preliminares, las dos formaciones suman al menos 325 de los 475 escaños de la Cámara, con lo que revalidan la mayoría cualificada que obtuvieron en las elecciones de diciembre de 2012.
Abe es así el gran vencedor de unos comicios que él mismo planteó a medio mandato como un referendo sobre su osada política económica y que le permitirán, además, seguir adelante con otros temas controvertidos, como la reactivación de los reactores nucleares y la reinterpretación de la Constitución pacifista.
Al conocer los primeros resultados, el primer ministro japonés afirmó que "la prioridad para esta nueva etapa será hacer todo lo posible para lograr la recuperación económica" y reforzar "las relaciones diplomáticas y la seguridad" del país.
"Los votantes confiaron en nosotros para seguir aplicando 'Abenomics'", agregó, en alusión a su estrategia destinada a sacar a la tercera economía mundial de la deflación y de la recesión técnica, a través de una mezcla de alivio monetario, incentivos fiscales y reformas que comenzó con el anuncio de un incremento del impuesto al consumo del 5% al 8% a partir de abril.
Pese a que este plan aún no está dando los frutos deseados y a que el Gobierno se vio afectado por varios escándalos de corrupción, los partidos de la oposición no lograron debilitar el liderazgo de Abe y constituirse como una opción fuerte.
La participación electoral ayer fue del 52,7%, lo que supone 6,6 puntos menos que en 2012 y el mínimo registrado en Japón desde la Segunda Guerra Mundial, según una estimación de la agencia de noticias Kyodo.
El Partido Democrático (PD), el principal opositor, sólo logró unos 70 escaños. No obstante, mejoró sus desastrosos resultados de 2012, cuando perdió el poder al ser castigado por el electorado debido, sobre todo, a su gestión de la crisis nuclear de Fukushima.
En cambio, el Partido de la Restauración (PRJ), de derecha nacionalista, cuarta fuerza política en 2012 con 55 escaños, vio reducida su representación en más de una decena de asientos.
En tanto, el Partido Comunista se convirtió en la sorpresa de la jornada al obtener su mejor resultado en los últimos 14 años con al menos una veintena de escaños, más del doble de los que ocupa actualmente.
Con una oposición débil en el Parlamento, Abe ganó tiempo para avanzar en las delicadas cuestiones de la energía nuclear, entre las que se destaca su decisión de reactivar los 48 reactores atómicos de Japón, que permanecen apagados desde la crisis de Fukushima de 2011, así como la revisión de la carta magna nipona destinada a aumentar el perfil militar del país a nivel internacional.
El presidente estadounidense, Barack Obama, fue el primer mandatario en felicitar al premier japonés y afirmó que "la alianza entre Estados Unidos y Japón es una piedra millar por la paz y la prosperidad en el área del Asia Pacífico".
| Agencias EFE, ANSA, AFP, DPA |
y Reuters


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