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Jueces a las urnas: definen puja por gremio
Los sondeos realizados por ambas listas, no con encuestas, sino con llamados telefónicos y conversaciones discretas dan por favorito a Cabral, quien se espera obtenga su mejor rendimiento electoral en la Capital. La Lista Bordó, habitualmente crítica con el Gobierno, tomó impulso a raíz de los últimos sucesos de actualidad. Primero, en el Consejo de la Magistratura, donde el oficialismo embistió contra el «bordó» Ricardo Recondo (incluido el «celeste» Mario Fera), y luego, en la Cámara Civil y Comercial, en la cual fueron recusados otros exponentes de esta línea ideológica, como Francisco De las Carreras y Martín Farrell.
Esto motivó una estrategia defensiva por parte de Cabral, desplegada mediante encendidos comunicados, con la cual cosechó adhesiones. Hace veinte días, su lista informó que contaba con casi 600 avales. La Celeste, en cambio, no superó los 150.
A lo largo de la campaña hubo giros. El fiscal federal Jorge Di Lello abandonó su candidatura en la Bordó (luego de una curiosa interna), mientras que el camarista Mario Filozoff decidió no competir para dar paso a Vázquez, quien, con su perfil técnico, puede lograr mejores resultados. Esta última procuró, en todo momento, no identificarse con el kirchnerismo y apostar por propuestas puntuales.
La expectativa dominó ayer por la mañana un acto en la Cámara del Crimen, donde los «bordó» derrocharon confianza, mientras que los «celestes» se mostraban ya resignados. Uno de ellos, casi en las puertas de la melancolía, optó por comparar a sus compañeros de lista con los integrantes del «Viaje del Parnaso». Se trata de una obra en verso del genial Miguel de Cervantes, en la cual un grupo de elegantes poetas emprenden un viaje fantástico para librar una batalla contra sus pares dominados por la mediocridad. Un poco de arte en el mundillo gris de los avatares judiciales.
El resultado se conocerá hoy a última hora de la tarde. Se espera que el ganador invite un agasajo en la sede de la asociación. Una ocasión ineludible para medir la caballerosidad de los derrotados.


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