25 de septiembre 2013 - 00:00

Jueces van por su reforma (fuero penal, a examen)

Gustavo Hornos
Gustavo Hornos
La Corte Suprema ya piensa en girar al Congreso su propio proyecto de reforma con el objetivo de darles mayor velocidad a los procesos judiciales de índole penal. El primer paso será integrar tres comisiones para conocer el estado de situación y generar un brainstorming que tenga su punto final en el plano legislativo en 2014.

"Que no hayamos aprobado la reforma judicial no quiere decir que la Justicia no necesite cambios", avisaron los ministros.

Se trata de un esquema de trabajo que le dará a la Cámara de Casación Penal una enorme influencia sobre el fuero federal, donde se investigan las causas sensibles para el poder político. Cinco jueces designados por esa Cámara deberán elevar sus puntos de vista sobre el funcionamiento de todos los juzgados federales de primera instancia y las cámaras federales que deben supervisarlos.

Presidida por Gustavo Hornos, quien también tiene bajo su órbita a la Junta de Camaristas Federales, la Casación tendrá un rol clave, lo cual evidencia nuevamente la buena sintonía con la Corte para los temas internos del Poder Judicial.

El máximo tribunal ayer se plegó a una nota girada por Hornos al Consejo de la Magistratura para que se activen los nombramientos de jueces de tribunales orales federales. Todos los concursos se encuentran paralizados en el cuerpo colegiado que preside el camarista Mario Fera y que atraviesa uno de sus años de menor actividad.

La reforma que imagina la Corte apunta a lograr juicios más rápidos, una mayor participación ciudadana en los procesos y una mejora en el sistema de excarcelaciones.

Este último punto desata inquietudes en el máximo tribunal, especialmente cuando llegan allí relatos escabrosos sobre prisioneros que, a falta de instalaciones donde pasar la noche en cautiverio, son trasladados a lo largo de la madrugada a bordo de los camiones carcelarios.

"Cuando se trata de Justicia penal todos saben lo que hay que hacer, pero ahora tienen que ponerlo por escrito y venir a defenderlo", alegó un ministro en el acuerdo de ayer al mediodía.

Aparte de la Comisión de la Casación habrá otros dos grupos de cinco integrantes: uno formado desde los tribunales orales federales que deberá opinar sobre las problemáticas que allí acontecen y otro desde la Cámara Federal que abordará la justicia de menores y los temas de ejecución penal.

El primero ya viene con cierto impulso: hace tres semanas confluyeron más de 50 jueces de cámara de tribunales orales federales en Villa La Angostura y plantearon diversas cuestiones en un fuero organizado por la Asociación de Magistrados que conduce el camarista Luis María Cabral.

"Dada la multiplicidad de fueros con características diferentes resulta conveniente comenzar por aquellas demandas que comprometen los valores esenciales de la persona y que son, a su vez, las que más preocupan al ciudadano común y a la sociedad en su conjunto; éstas son aquellas directamente vinculadas a la problemática penal", expresa la acordada que firmaron Ricardo Lorenzetti, Carlos Fayt, Juan Carlos Maqueda, Elena Highton de Nolasco y Eugenio Zaffaroni.

Los quince lugares disponibles en las tres comisiones serán asientos codiciados, especialmente por el acceso que implican a las conversaciones del cuarto piso de la calle Talcahuano.

Habrá escenas jugosas en esos grupos en los cuales convivirán las diferentes agrupaciones que animan la política de los jueces, como es el caso de la Bordó (conservadora) y la Celeste (progresista).

La incursión de los jueces en el Congreso no es una novedad: el año pasado los jueces de la Casación Cabral y Ángela Ledesma llevaron a la Cámara de Diputados un proyecto avalado por cientos de jueces de todo el país para concretar el paso hacia el sistema acusatorio en los procesos penales.