El faltazo de Martín Insaurralde al acto K en Plaza de Mayo, y su presencia a esa hora en un evento de moda en Tigre, convirtió al diputado nacional y candidato a gobernador bonaerense en el blanco móvil de varios dirigentes del kirchnerismo que a modo de queja se entregaron al juego, que estrenó con un mal modo Carlos Kunkel la semana pasada, de "pegarle a Insaurralde". El domingo hubo reproches y ayer continuaron desde sectores diversos: del randazzismo, vía Dichiarra, y de G30 con Mario Secco, intendente de Ensenada.
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