25 de septiembre 2014 - 00:00

¿Juez, seguro de su sentencia?

Nueva York (enviado especial) - "Si el juez Thomas Griesa estuviera tan seguro de la sentencia que emitió en el caso de Argentina y los fondos buitre, debería decidir qué hace con los 539 millones que Argentina tiene depositados" en Nueva York, ya que "están en un limbo, porque no están embargados pero tampoco los devuelve...". Fue una de las últimas frases que pronunció Cristina de Kirchner anoche en Nueva York antes de partir hacia el Aeropuerto Kennedy para el regreso a Buenos Aires.

La definición ante periodistas siguió la línea del mensaje que unas horas antes había dado ante la Asamblea de la ONU. Mientras ante el Consejo de Seguridad primaron las cuestiones referidas al terrorismo internacional, aunque mechadas siempre con el tema buitres, Cristina de Kirchner se guardó el turno de la Asamblea General para denunciar el default forzado por el fallo de Griesa.

Hasta la puesta en escena de la delegación fue distinta. Todos los acompañantes de Cristina de Kirchner ingresaron con ella a la ONU y algunos, inclusive, lograron colarse en el recinto cuando no alcanzaron los lugares que cada país tiene reservados en las bancas. La Presidente decidió llevar allí a José María del Corral, el laico que el papa Francisco le pidió llevar a Nueva York para publicitar su proyecto de Scholas Occurrentes: lo sentó detrás de ella y de Héctor Timerman que, como canciller lidera la delegación junto a la embajadora argentina allí, Marita Perceval.

El resto de la comitiva, como Julián Domínguez, Wado de Pedro, Andrés "el Cuervo" Larroque, Eduardo Valdez y Cecilia Nahon, circulaban en las cercanías del recinto. Algunos de ellos ya se habían encontrado a la mañana en el desayunador del Hotel Park Lane, donde se alojó la delegación argentina (a dos cuadras del hotel de la Presidente) mate en mano y con ropa deportiva para salir a correr por Central Park.

"Quiero comenzar agradeciendo y felicitando a esta Asamblea General por la sanción de la Resolución, número 68/304, que se produjera, el pasado 9 de septiembre, por la cual se decidió, por fin, por amplia mayoría de 124 votos positivos abocarse esta Asamblea a la construcción de una Convención Multilateral, que genere un marco jurídico regulatorio, en materia de reestructuración de deudas soberanas, de todos los países", arrancó ante la Asamblea.

La inclusión de ese agradecimiento ya había sido anunciado, pero de todas formas marcó el tono de un discurso dirigido esta vez casi con exclusividad a los fondos buitre.

"La República Argentina es un triple leading case en materia económico financiera; en materia de terrorismo y seguridad y también en materia de fuerza e integridad territorial". Con esa frase resumió los cuestionamientos que luego siguieron por el accionar de los fondos buitre, la negativa de Gran Bretaña a sentarse a dialogar con el país sobre la soberanía en las islas Malvinas y la voladura de la AMIA, tema más áspero de debatir en esos ámbitos desde que el país firmó el acuerdo con Irán que aún no ha producido efecto alguno en el avance de la causa.

Hubo repaso de los logros del Gobierno en materia de reestructuración de deuda, un recuerdo del origen de esos pasivos y de la situación actual: "El otro leading case pasa ahora, con la aparición de los denominados fondos buitre. No es un término acuñado el de los fondos buitre por ningún líder populista sudamericano, tampoco es un término acuñado por ningún gobernante africano, pese a que los países del África también han sido grandes víctimas de estos fondos buitre. Uno de los primeros dirigentes, a nivel global, que los mencionó fue en esta Asamblea, en el año 2002, el entonces primer ministro inglés Gordon Brown".

La referencia hizo eco en los pasillos de la ONU: de hecho este año Argentina pasó a la fama dentro de las deliberaciones, pero porque tanto empleados, como funcionarios y periodistas extranjeros pedían a cuanto argentino tuvieran a mano que se explicara qué significaba buitre.

Tras abundar en esas profundidades Cristina de Kirchner definió: "No solamente son terroristas los que andan poniendo bombas, también son terroristas económicos los que desestabilizan la economía de un país y provocan pobreza, hambre y miseria, a partir del pecado de la especulación y es algo que debemos decirlo con todas las letras".

Aunque la atención general de la Asamblea de la ONU estuviera este año no en los discursos presidenciales de cada turno sino en los bombardeos que se informaban hora tras hora en el norte de Siria contra posiciones de ISIS, la situación de la Argentina y su deuda tuvo, quizás por primera vez en años, alguna atención y no sólo de países emergentes.

Mientras hablaba Cristina de Kirchner sabía que esta semana la Argentina volvería a ser noticia en Nueva York. El juez Thomas Griesa recibió un pedido de los abogados del fondo NML Capital de Paul Singer para que aplique una multa de u$s 50.000 diarios a la Argentina por no cumplir su sentencia (y una suerte de astreinte en el derecho argentino); además mañana habrá una audiencia en su juzgado para decidir sobre la devolución de la apelación a Cámara que hizo el Citibank ante el bloqueo a pagos de bonos argentinos en dólares y el lunes otra donde se avanzará en la calificación de desacato del país.

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