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Juró Netanyahu y advirtió contra la amenaza de Teherán
Benjamín Netanyahu se fijó, al jurar como nuevo premier de Israel, el desafío de superar la crisis económica y velar por la seguridad del país. En ese plano, ubicó a Irán como la principal amenaza.
El nuevo gabinete israelí obtuvo ayer el apoyo de 69 de los 120 legisladores del Parlamento. En la votación no hubo abstenciones, aunque cinco diputados del laborismo, aliado de coalición de Netanyahu, se negaron a participar en la misma en protesta por el ingreso de su partido a la alianza. Otro parlamentario, el árabe israelí Ahmed Tibi, estuvo ausente.
En su discurso de investidura, el nuevo jefe de Gobierno, de 59 años, que ya fue primer ministro entre 1996 y 1999, se refirió a la amenaza nuclear iraní. Es «vergonzoso para la humanidad que, décadas después de la Shoah (Holocausto), los llamados de un dirigente iraní para la destrucción de Israel sean recibidos con indiferencia por el mundo, sin verdaderas condenas», señaló.
«El pueblo judío extrajo lecciones del pasado. No puede bajar la cabeza frente a dictadores que amenazan con destruirlo», insistió Netanyahu. «Contrariamente al siglo pasado, concluyó, tenemos hoy los medios para defendernos, nos defenderemos, sabremos cómo defendernos», concluyó.
Por otro lado, Netanyahu anunció que su nuevo gobierno, el más numeroso de la historia de Israel, quiere negociar con la cúpula palestina una solución pacífica definitiva. «No queremos dominar a otro pueblo», dijo el presidente del derechista Likud. «Queremos poner fin al conflicto».
«Yo digo a los dirigentes de la Autoridad Palestina: si realmente quieren la paz, es posible alcanzar la paz. El Gobierno, bajo mi dirección, actuará para alcanzar la paz a tres niveles: económico, político y de seguridad», declaró, sin mencionar la palabra «Estado».
Netanyahu afirmó que en el marco de un «acuerdo definitivo», los palestinos «dispondrán de todos los derechos para gobernarse a sí mismos, salvo aquellos susceptibles de constituir un peligro para la seguridad y la existencia del Estado de Israel». Netanyahu, que no aboga por la solución de dos Estados que defienden el Gobierno estadounidense y la Unión Europea evitó referirse al surgimiento de una patria para los palestinos.
Tras el sufragio de la Kneset, Netanyahu juró el cargo, seguido de sus 30 ministros, pertenecientes a una coalición de cinco partidos, en su mayoría de tendencia ultraortodoxa y nacionalista.
La alianza gobernante dispone de una mayoría de 69 de los 120 escaños. Además, la coalición podría ser mayor si se suman los cinco diputados de la formación religiosa Judaísmo Unido de la Torá.
El primer ministro saliente, Ehud Olmert, dijo a Netanyahu que la continuidad del proceso de paz sólo puede garantizarse con el apoyo de la comunidad internacional. «Un gobierno que aspira a lograr la paz debe tener disposición al diálogo», añadió.
En tanto, la canciller saliente Tzipi Livni, que a partir de ahora será la líder de la oposición, acusó a Netanyahu de haber pagado un precio demasiado alto para la formación del nuevo gobierno.
El nuevo canciller será el presidente del partido ultranacionalista Israel Beitenu (Nuestra Casa Israel), Avigdor Lieberman. Los políticos de izquierda y árabes israelíes acusan al nuevo ministro, de 50 años, de haber efectuado declaraciones antiárabes. Ehud Barak, presidente del Partido Laborista, seguirá a cargo de la cartera de Defensa.
Agencias EFE, DPA, AFP, Reuters y ANSA


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