18 de agosto 2009 - 00:00

Justifican parálisis del fuero de jubilados

La presidenta de la Cámara de Seguridad Social, Lilia Mafde Borghi, aseguró que la situación en el fuero es de «colapso», debido al aumento de la litigiosidad y a la escasez de juzgados para afrontarla. A pesar de las medidas de digitalización adoptadas por la Corte Suprema de Justicia y la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES) para acelerar los procesos judiciales, la titular del tribunal de alzada aseguró que la estructura no da abasto con la cantidad de nuevos expedientes que ingresan todos los días, y que se duplicó en 2009.

Según cifras de la Cámara Federal de Apelaciones de la Seguridad Social al 31 de mayo de 2009, se tramitan en primera y segunda instancia 185.335 expedientes de jubilados. Mientras que entre febrero y mayo de 2008 se sortearon en primera instancia 27.013 causas, en el mismo período de 2009 la cifra trepó a 54.042.

En este sentido, Maffei de Borghi destacó en una entrevista publicada por el Centro de Información Judicial que «la situación es de colapso: tenemos sólo diez juzgados de primera instancia y tres salas en cámara, además de contar con sólo fiscalías en cada instancia». La presidenta de la Cámara explicó que esta situación se debe, no sólo a la extrema litigiosidad que se impuso en los últimos tiempos en la Justicia, sino también a que «hasta hace algunos años, teníamos una competencia mucho más acotada. Pero ahora no sólo recibimos planteos de jubilados, sino también diversas causas: reajustes, caja de militares, impugnaciones de deuda determinadas por AFJP, juicios de ART, asignaciones familiares».

También resaltó que en primera instancia se agregaron a las ejecuciones previsionales las del Ministerio de Trabajo y del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre), por lo que la Cámara estima que la cifra supera las 250.000 causas. Maffei de Borghi enfatizó, además, los problemas edilicios del fuero que no da abasto para archivar la cantidad de procesos que lleva adelante.

Más allá de que la presidenta de la Cámara valoró positivamente el plan de digitalización impulsado por la Corte Suprema y la ANSES, y enfatizó su importancia para acelerar los plazos procesales, la preocupación por la situación de crisis se impone.

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