Según versiones de la prensa estadounidense, la conducción partidaria y un grupo de donantes exploran ya la posibilidad de sumar un nuevo rival dentro de la contienda demócrata en caso de que la figura de Clinton continúe desinflándose. El objetivo es, claramente, asegurarse un candidato lo suficientemente fuerte para vencer, el 8 de noviembre, a cualquier aspirante que obtenga la nominación republicana, sea Ted Cruz, Donald Trump o Marco Rubio.
El magnate de los medios de comunicación estadounidenses, Rupert Murdoch, sugirió el sábado que el secretario de Estado, John Kerry, quien perdió la carrera por la Casa Blanca en 2004 en manos de George W. Bush, sería el plan B del oficialismo.
"Viendo la candidatura de Hillary hundirse y hundirse. Nadie compra y más problemas van a llegar por los correos electrónicos. Demócratas buscando un reemplazo. John Kerry?", escribió en su cuenta de Twitter.
Murdoch, quien en 2008 donó dinero a la campaña de Clinton frente a Barack Obama, dijo la semana pasada que apoyaría al exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg, quien, tras el supermartes del 1 de marzo, podría lanzarse como tercer postulante a la presidencia, con una candidatura independiente.
En tanto, un prominente donante demócrata, Bill Bartmann, envió una cadena de mails a los simpatizantes del vicepresidente Biden para prepararlos para trabajar y donar dinero para una eventual campaña del segundo hombre de la administración demócrata y quien en octubre pasado declinó presentarse a internas.
"No podemos darnos el lujo de perder la Casa Blanca," escribió Bartmann, preocupado de que Bernie Sanders logre la nominación demócrata y pierda ante un republicano debido a su discurso progresista.
Según medios estadounidenses, son varios los donantes que esperan que Biden revea su postura ante la complicada campaña de Clinton.
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agencias Reuters y ANSA


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