Axel Kicillof: No voy a adelantar ninguna, pero voy a decir que el Gobierno ha estado muy atento a la política económica para tener esa reacción rápida y certera que tiene Cristina Fernández de Kirchner donde hay una dificultad real. Siempre aparece del lado del Gobierno la voluntad de colaborar, y aparece la medida concreta. No siempre la solución, porque un problema como es el sector automotor, de lo que se produce en la Argentina de los autos, el 60% va a Brasil. Es decir, si un día los brasileños consumen cero auto, el 60% de nuestra industria está parada. Cayeron un 25% los patentamientos de Brasil y en particular, más cayeron unos modelos argentinos, lo cual no es culpa de la Argentina. Hemos ido con los ministros de Industria para ver si se podía mantener la cantidad de autos argentinos que compra. ¿Qué podemos hacer ante esto? Generar medidas de fomento en el mercado interno, el crecimiento en el consumo e inversión interna para que se pueda sustituir la falta de vigor de la economía internacional. Actuamos muy rápidamente.
P.: ¿Qué panorama ve respecto de las elecciones?
A.K.: La historia argentina es muy rica en experiencias que contrastan entre sí. Hubo gobiernos que se endeudaron a lo loco y lo llevaron a la catástrofe de esa manera, inclusive con cobertura de medios de comunicación, que no mostraban lo mal que estaba la gente. Este Gobierno hizo lo contrario en muchos aspectos. En primer lugar exhibió cuáles eran los verdaderos problemas, como la desindustrialización, la falta de inclusión social, inequidades, algunos grupos de poder que condicionaron a los gobiernos y políticas económicas, que ponían ministros en áreas clave. Si los grupos económicos designan a los ministros, no sé para qué un país va a elecciones. Esto lo digo porque oía que un grupo de empresarios quería hablar con algún candidato para condicionarle su gabinete. Hay candidatos que efectivamente aplaudieron el sobreendeudamiento y que ahora están prometiendo otras cosas. Pagarles a los buitres cualquier cosa y volver a endeudar al país. Uno mira lo que pasa en países como Grecia, otros países de Europa, incluso China, que proyecta un crecimiento del 7% para este año, el peor de los últimos 15 años, lo que ven los propios Estados Unidos, que habían salido de la crisis y este primer trimestre tuvieron números negativos. El mundo está complicado. Esta idea de ir y pagarles a los buitres y endeudarse por 100 mil millones de dólares, la veo y me suena a frotar la lámpara de Aladino. Pero es verso. Ahora hay algunos candidatos que provienen de experimentos políticos. Incluso pregonan la no política, hacen bailes extraños, tiran globitos de colores, están en una especie de fiesta permanente.
P.: La inflación sigue elevada. ¿Tienen en estudio alguna medida?
A.K.: En estos años se ha establecido una discusión de quiénes son los responsables y cuáles son las causas de los incrementos de los precios. Hay toda una postura que dice que el aumento de los precios es responsabilidad pura y exclusiva del Gobierno. Esto tiene que ver con el aumento del gasto público. Y además cuando gasta emite mucho dinero. Creo que en estos años, con Precios Cuidados y otras medidas, discusión directa con sectores concentrados por la fijación de precios, también de la cuestión cambiaria y de administración del comercio, demostramos que hay una batería de medidas. Hicimos desde 2014 acuerdos voluntarios con reducciones en precios en todos los rubros. Es un control de precios con acuerdos voluntarios, no persecución. Cada vez que un sector va a hacer un aumento de precios, le explica a la Secretaría de Comercio por qué es. Los sectores opositores que quieren que cambie el signo político decían que la inflación iba a ser del 40%, le erraron por quince puntos. Tienen que aceptar que de un año a otro hubo una desaceleración que en los números de ellos es de 15 puntos. Pasamos del 40% al 25% y creo que el año pasado fue menor. Este para mí no será más del 18%. El dato es que estamos en desaceleración fuerte de los precios. Pero, ¿cuánto mejor nos hubiera ido si no hubiera habido permanentemente un megáfono gritándole a la cabeza al argentino que iba a perder el empleo, que no había inversiones, que estamos fuera del mundo? Lo digo para algunos políticos que les tienen tanto miedo a esas tapas de Clarín que mienten, como lo hicieron conmigo.
P.: ¿Cómo vio el escándalo en la FIFA?
A.K.: En la Argentina hemos hablado mucho de la fuga de capitales y de los paraísos fiscales, de la evasión tributaria, para la Argentina son muy importantes, porque hay un grupo de poder que siempre le echa la culpa de todo a la política. Pero siempre pasan por alto la corrupción privada. Un empresario me decía: cada vez que aparece un político que aceptó una coima, del otro lado suele haber un empresario que se la dio y que obtuvo un beneficio mucho más grande que esa coima. Hay empresas que eran argentinas y hoy tienen sede en paraísos fiscales, incluso algunas que fueron producto de las privatizaciones de los 90. También aparecieron las 4.000 cuentas de HSBC, 3 mil millones de dólares de argentinos, un 10% de nuestras reservas están en un solo banco en el extranjero, en manos de argentinos que no los declararon a la AFIP. Es un hecho de corrupción enorme del sector privado. Para sacarla aparentemente hubo un banco que armó un mecanismo para fugar capitales de argentinos y ponerlos en Suiza. Aparecen argentinos en mecanismos internacionales de corrupción, y no tienen que ver con la política, no son políticos. Lo de la FIFA es claro, no soy un conocedor en la materia, aparece Torneos y Competencias, empresa vinculada históricamente al Grupo Clarín. Ese mismo diario a mí me denunció por un hecho de corrupción en su tapa diciendo que yo ganaba 400 mil pesos en YPF, que está prohibido, o que tenía dos sueldos, y era una mentira garrafal. Son gatillo fácil para denunciar corrupción de aquellos que son un obs-táculo para sus intereses y cuando la cosa roza a sus socios, sus financistas, el tema no existe en el diario. Ese famoso periodismo de investigación investigan sólo lo que les interesa. A mí me acusaron de cobrar una plata que nunca cobré, pero cuando salí a desmentirlo ya era 7.20 de la mañana y lo sabía todo el país. Sonaba el teléfono en casa. Tienen una cadena nacional, que es lo que algunos jueces trataron de parar, porque tienen 300 medios, entonces tocan un botón en una oficina y sale por radio y canales de todo el país. Tiene más peso que la verdad, y cuando sale la verdad, como el caso mío, no lo desmienten.
P.: ¿Habrá trabas de buitres para pagar el Boden 2015?
A.K.: Decían que iba a haber un problema, pero el Gobierno puede pagar el Boden 2015. Una parte queda adentro y otra afuera. Los mismos inversores argentinos quieren cambiar ese bono por otro. Cada vez hay más inversores interesados en los bonos argentinos. Buitre que ladra no muerde. Un día la Presidenta me dio la orden de lanzar un canje del Boden 15 por el pago en efectivo. Todos prefirieron el bono al dólar y estábamos en la campaña en la que se iba todo al bombo, que no pasó.
P.: ¿No habrá más cambios en el Impuesto a las Ganancias?
A.K.: Lo que nosotros planteamos es que de todos los trabajadores argentinos, de los 11 millones que hay en la Argentina, solamente el 10% pagaba el Impuesto a las Ganancias. Además, son los que más ganan. Planteamos que además a todo el mundo le gustaría que le bajen sus impuestos. El Impuesto a las Ganancias tenía esta particularidad, era el más progresivo, porque se les cobra a los que más ganan y se usan en Rentas Generales para pagar jubilaciones, la Asignación Universal por Hijo, los gastos de infraestructura, con lo cual reconocimos que se podían discutir y modificar las escalas. Creo que es un avance porque hubo un gremio que fue a un paro por Ganancias y solamente un 2% se unió a la protesta. Si se quitaba el Impuesto a las Ganancias, los que fueron, al día siguiente hubieran terminado igual y se unieron por solidaridad. Lo interesante de este año es que se planteó un debate porque decían que era un impuesto injusto que pagaban todos los trabajadores y nosotros demostramos lo contrario. El Gobierno siempre ha sido muy razonable y no ha salido a castigar a nadie. Pero sí había que poner las cosas en su lugar, y de hecho, la Presidenta toma una medida con las escalas más bajas.
| Entrevista de Guillermo Laborda y Pablo Jiménez |


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