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Kirchner, en versión amable, elogió al ex canciller Taiana
Néstor Kirchner, junto a Juan Manuel Abal Medina y Oscar Parrilli, almorzó ayer con embajadores latinoamericanos y se acordó, con elogios, de Jorge Taiana.
El momento, y el lugar, no pudieron ser más oportunos: tras una reunión con 16 embajadores latinoamericanos, el ex presidente elogió a Taiana: dijo que es «un amigo» y lo consideró un «excelente canciller». Días atrás, la radiografía K del ex ministro era bien distinta.
El viernes último, antes de presentar su renuncia, Taiana fue acusado de «desleal» por Cristina de Kirchner. El ex presidente, al corriente de ese episodio, no hizo un mínimo movimiento para evitar la dimisión de quien fue su ministro de Relaciones Exteriores.
Alabanzas
Ayer, sin embargo, el ex presidente le dedicó una parrafada vindicativa. «Sigue siendo nuestro amigo y fue un excelente canciller» y aprovechó, en el voleo, para cuestionar la cobertura que le dio la prensa a la renuncia. «Lo importante -dijo- es reflejar las verdades y a veces no se hace».
La conversión de Kirchner, de belicoso en afable, a que lo obliga su cargo en la Unasur, lo llevó ayer a la Embajada de Colombia para escuchar, y analizar, con los diplomáticos de países latinoamericanos la agenda de ese organismo subcontinental.
Sin embargo, tras el encuentro, se sumergió en los asuntos de la política doméstica: habló de Taiana, del veto de su esposa por «superpoderes» y hasta de la declaración de Eduardo Sadous en el Congreso por el affaire de las ventas a Venezuela (ver pág. 11).
Con los diplomáticos, en tanto, repasó la situación de Haití, analizó «positivamente» la situación económica de la región -comparada con lo que ocurre en algunos países de Europa- y se animó a sumergirse en cuestiones de integración como la conectividad y los sistemas previsionales.
Hace tiempo, el Mercosur trabaja sobre el tema previsional pero el expediente, habida cuenta de la migración dentro del continente, forma parte de las demandas de la mayoría de los países.
Sobre Haití, el planteo fue el de la cumbre de presidentes de la Unasur: insistir con el reclamo para que se garanticen los derechos políticos en ese país, tras las elecciones que ganó Porfirio Lobos.
Anticipó, además, sus próximos movimientos. Dijo que viajará a Colombia para reunirse con el presidente saliente Álvaro Uribe y ver, además, al mandatario que resultó electo el domingo pasado, el uribista Juan Manuel Santos.
Esa gira será posterior a la que planea para la semana que viene a Chile donde tiene pautado verse con el mandatario Sebastián Piñera pero, además, con líderes y dirigentes de la oposición con representación parlamentaria.
En ambos casos el objetivo es el mismo: tratar de modificar la mirada que en esos países, sobre todo los partidos gobernantes, tienen de Kirchner a quien vinculan con Hugo Chávez. Eso es usado como argumento por sectores de centroderecha y derecha para no aprobar la incorporación de sus países a la Unasur. Ocurre, por caso en Paraguay.
Otros, como los uruguayos enfrentados a José Pepe Mujica, también objetan al ex presidente y prometen manifestarlo al demorar o archivar el tratamiento de la adhesión a la Unasur de sus países.
Ayer, estratégicamente desde la Embajada de Colombia -ese país fue, junto a Perú y Uruguay, uno de los que planteó resistencia a la designación del argentino- Kirchner envió una señal: «La Unasur es la convivencia de países que tienen distintos conceptos ideológicos y políticos pero que tienen que tener la capacidad de sintetizar al conjunto para construir desde la diversidad y pluralidad una región integrada».
Traducción: el organismo que comanda no será, como temen algunos países, un puntal desde donde se quiera «entrometer» en la política interna de los países miembro.
Sin embargo, habló de impulsar la creación de «observatorios» para que, desde ese cuerpo, se evalúe la situación de derechos humanos y libertad de expresión, entre otros temas, en los países que componen la Unasur.
Por su lado, el embajador anfitrión, el colombiano Álvaro García, consideró que el encuentro fue «constructivo» y señaló que se «intercambiaron conceptos y escucharon los planes (de Kirchner) como secretario» del bloque.
Del almuerzo -en el que Kirchner tuvo menú especial- participaron los embajadores en la Argentina: de Cuba, Aramís Fuente Hernández; de Perú, Judith de Mata; de Nicaragua, Fabiola Masis Mayorga; de Venezuela, Arévalo Enrique Méndez Romero, y de Guatemala, Fernando González Davison.
También diplomáticos de Bolivia; Ecuador; Costa Rica; República Dominicana; México; Panamá; Brasil Uruguay; y los encargados de negocios de Paraguay y de Chile. El ex presidente estuvo acompañado por Juan Manuel Abal Medina y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.

