Kobe Bryant demostró que hay vida después de Shaquille O'Neal: guió a los Lakers hacia su decimoquinto título de la NBA, con una nueva victoria sobre Orlando Magic.
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Este cuarto anillo conquistado fue el primero de Bryant sin el ya retirado pivot O'Neal dentro de la cancha.
El oriundo de Philadelphia encierra una historia particular. Cuando tenía 6 años, su padre abandonó la NBA y se mudó con su familia a Italia para jugar básquetbol profesional. Creció jugando al fútbol y siempre aclara que si no se hubiera ido de Italia habría sido futbolista.
En 1996 fue seleccionado en el Draft por Charlotte Hornets. Pero duró poco y fue transferido a los Lakers. Con la llegada de Phil Jackson en el banco californiano, la fortuna de Bryant cambió radicalmente y se convirtió en uno de los mejores escoltas de la liga.
Sin embargo, su espectacular carrera se vio desteñida cuando fue acusado de abuso sexual a una empleada de un hotel de Colorado, aunque posteriormente se retiraron los cargos.
En el plano internacional, comenzó a vestir la camiseta estadounidense en 2006 y dos años después llevó a su país a ganar el Oro en los Juegos Olímpicos de Pekín.
Un grande del básquetbol que ahora puede darse el lujo de calificar de «idiotas» a las críticas que indicaban que él necesitaba a O'Neal para ganar el título.
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