25 de noviembre 2016 - 21:56

Kraftwerk hizo “volar” a todo el Luna Park

• LOS PIONEROS ALEMANES DE LA ELECTRÓNICA RATIFICARON SU LIDERAZGO
El público deliró cuando se les “vinieron encima” los números de colores del primer tema, “Numbers”, y más tarde los satélites o naves espaciales de “Spacelab”: eso sí, nadie se despegó de sus celulares para registrar el “viaje”.

Spacelab. Uno de los números más destacados del espectáculo de Kraftwerk.
Spacelab. Uno de los números más destacados del espectáculo de Kraftwerk.
Kraftwerk, pionero de la música electrónica con casi 46 años en la escena, justificó por qué los DJs estrella de todo el mundo los veneran: el miércoles, en el Luna Park, dictaron una lección en la era de las imágenes digitales de alta definición. El recorrido por sus clásicos estuvo acompañado por la novedad del 3D y un público provisto de los anteojos para despegar hacia ese viaje audiovisual.

Cuando surgieron, en los 70, la novedad era esa música compuesta a partir de cuatro sintetizadores de voz. La apuesta ahora se redobló en un concierto conceptual y retrofuturista, con el énfasis puesto en la imagen. El público deliró cuando se les "vinieron encima" los números de colores del primer tema, "Numbers", y más tarde satélites o naves espaciales en la muy celebrada "Spacelab", donde a modo de simulador el espectador tiene la sensación de transportarse por el espacio. La idea había surgido de una retrospectiva en el MoMA de Nueva York y siguió con presentaciones en Bilbao, Liverpool y el Royal Albert Hall de Londres. En "Spacelab", el satélite localiza a modo de Google Maps la ubicación de Buenos Aires y muestra el Luna Park, consiguiendo la ovación de los presentes.

Temas como "Computer World", "Radioactivity", "The Man Machine" o "The Robots" insisten en tópicos que el grupo expone desde sus inicios: el avance de la máquina sobre el ser humano, la política influyente en el negocio de la radioactividad, con menciones directas a la Casa Blanca, el FBI, Chernobyl e Hiroshima. Krafwerk invitó a muchos viajes en nave espacial, en auto ("Autobahn"), en bicicleta con la clásica "Tour de France", y se emparentó con los videojuegos. Acaso sea una paradoja del show, que tanto critica al solitario frente a su pantalla, que la mayoría de los presentes en lugar de disfrutar del vivo lo hacía con el celular como intermediario, grabando videos y compartiéndolos en redes sociales.

Si algo dejó esta experiencia multisensorial fue el recuerdo de lo que fue esa movida contracultural de los inicios: un rigor técnico apabullante y la certeza de que no es imprescindible el carisma para subir a un escenario. Pero lo que éste, como cualquier otro exponente de música electrónica nunca logra, es emocionar. Todo es sensorial. Este show había peligrado cuando un juez, a pedido de la Dirección General de Habilitaciones y Permisos de la Ciudad, lo impidió por asociarlo a una fiesta electrónica. La productora apeló y explicó lo evidente: que no era una fiesta con intervención del público.

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