11 de agosto 2009 - 00:00

La agenda alocada que Correa quiere para Sudamérica

Cristina de Kirchner arriba ayer a la cumbre del UNASUR y es recibida por el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa.
Cristina de Kirchner arriba ayer a la cumbre del UNASUR y es recibida por el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa.
Quito (enviado especial) - Rafael Correa, anfitrión de la cumbre de la UNASUR, propuso ayer su propia y radicalizada agenda para que el bloque avance durante el año que le tocará dirigirlo.

Luego de haber recibido el mandato de la chilena Michelle Bachelet, y ante la argentina Cristina de Kirchner, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el paraguayo Fernando Lugo, el venezolano Hugo Chávez (llegó tarde por un problema en el avión) y el boliviano Evo Morales (faltaron el uruguayo Tabaré Vázquez, el peruano Alan García y el colombiano Álvaro Uribe, paradójicamente el más nombrado), dictó las metas que el bloque tendrá que debatir en los próximos 12 meses.

Como se verá, la idea de Correa es imprimirle al bloque un espíritu «bolivariano», obviamente más cerca del chavismo que del fallido ALCA.

El decálogo de metas que el ecuatoriano quiere que el UNASUR debata, y que llevarían al conglomerado a ser el cuarto bloque económico mundial, son los siguientes:  

  • Limitar lo máximo posible la salida de divisas de la región a los mercados centrales. Si se pudieran prohibir estos giros, mejor. La limitación, obviamente, no alcanza la llegada de dólares y euros desde el mundo hacia la región; que continuaría liberado. Hay que mencionar que el principal ingreso de divisas a Ecuador proviene de las remesas que los ciudadanos de este país que viven en el exterior envían mensualmente a los bancos radicados en Quito. Los principales orígenes del dinero son Estados Unidos y España.  

  • Crear un Banco Central de la UNASUR. El dinero para este proyecto provendría de las reservas que hay en cada uno de los bancos centrales de los países del bloque. Las entidades financieras se desprenderían del dinero depositado y lo girarían a la nueva supraestructura regional bolivariana.  

  • La UNASUR tendría que tener una moneda única regional y abandonar el intercambio comercial en dólares u otra divisa internacional. Las compras y las ventas de bienes y servicios se tendrían que hacer con esta nueva moneda, abandonando compulsivamente los estados miembros otro tipo de tipo de intercambio.  

  • Para evitar cuestiones inflacionarias, los países se comprometerían a cumplir con bandas monetarias y cambiarias predecibles en el tiempo, y certificadas a partir de los índices inflacionarios locales. Por ejemplo, en la Argentina sería el INDEC el que marcaría las metas inflacionarias con la medición del IPC de Guillermo Moreno. Sobre los números del organismo, luego el Banco Central informaría las bandas. Esto implicaría, por ejemplo, que una vez por semana, Moreno y Martín Redrado discutan las metas monetarias e inflacionarias, y luego se las informen a, eventualmente, a Hugo Chávez y Evo Morales.  

  • Implementar mecanismos de arbitraje internacional. Una institución de este tipo apuntaría a reemplazar al CIADI y a los tribunales internacionales. Así, cuando por ejemplo Hugo Chávez nacionalice una multinacional, será este mecanismo de arbitraje el que juzgue si se trata de una operación justa o no.  

  • Revisión de los canales de información en el bloque. Correa lanzó la idea de discutir en la región la posibilidad de crear una Comisión de Revisión Control de Empresas de Comunicación. A esta comisión todos los miembros del bloque deberían responder cuando se considere entre los jefes de Estado del bloque que se está informando mal o, como sugiere cada vez más seguido Hugo Chávez, para que controle directamente cuando se informa mal o contra los intereses bolivarianos.
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