La Anónima: tasas altas limitan margen para financiar compras

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EL 7% DE SU FACTURACIÓN PROVIENE DE ESTE MEDIO DE PAGO - El supermercado patagónico sufrió una baja de calificación por el debilitamiento de su cadena crediticia. Esto afecta la financiación que otorga a sus clientes con su producto Tarjetas del Mar.

Las altas tasas de interés en el sistema bancario tradicional limitan las posibilidad de expansión de todas las empresas locales, pero a la par complican las posibilidades de los supermercados de brindar crédito a sus clientes. Esto queda evidenciado en la baja de calificación por parte de Fix que recibió recientemente Tarjetas del Mar (TDM), la entidad no bancaria que se dedica a la explotación de tarjetas de crédito del supermercado patagónico La Anónima.

"La baja de calificación se fundamenta en el deterioro de la calidad crediticia de su principal accionista, debido al debilitamiento para la generación fondos, como consecuencia de la reciente suba de tasas en el mercado doméstico, sumado a la expectativa de mayor presión inflacionaria con su consecuente impacto en costos e imposibilidad de trasladar los mismos a precios, exponiendo al accionista a coberturas de intereses débiles y una posición de liquidez ajustada", detalla el informe de la calificadora de riesgo.

A marzo de este año TDM contaba con 134.618 resúmenes activos; $1.493 millones en financiaciones a través de la tarjeta de crédito; un staff aproximado de 220 empleados y 29 centros de atención.

A su vez, también a marzo de este año, los pagos realizados por los clientes del supermercado con este instrumento financiero representaban el 7% de la facturación de los últimos seis meses. El objetivo a corto plazo de la compañía es alcanzar un 10% de penetración sobre las ventas pero no sería tan sencillo de lograr.

En el actual contexto inflacionario y de retracción del consumo doméstico es absolutamente vital para los supermercados locales ofrecer, además de ofertas, créditos convenientes a sus clientes en la búsqueda de la fidelización. Lo cierto es que esto no es tarea sencilla y para La Anónima el panorama es de lo más complejo.

Incluso, Federico Braun, el presidente de la compañía declaró recientemente: "Venimos perdiendo rentabilidad como sector supermercadista, el sector la está pasando mal. El consumidor busca más precio que nunca y se convierte en cliente directo de los mayoristas".

Los números hablan a las claras y son fiel reflejo de esta realidad, en el último balance de La Anónima, por el período de 9 meses, cerrado en marzo de este año, muestra que sus ventas alcanzaron los $26.795 millones, lo que representa un incremento del 17,5% respecto de marzo de 2017 cuando había logrado una facturación de $22.788 millones. Al mismo tiempo, sus costos de ventas también se incrementaron un 17,5% -pasaron de $15.696 millones en 2017 a $18.455 millones-. Algo similar ocurrió con sus gastos de comercialización que se incrementaron de un año al otro el 24% ($6.127 millones versus $7.588 millones) y los de administración un 30% ($349.355 versus $455.927). Finalmente la firma obtuvo una ganancia de $115,7 millones, lo que se traduce en un retroceso del 65% respecto a lo conseguido un año anterior que había alcanzado los $334,2 millones.

De todas formas la empresa sigue apostando a un futuro más promisorio, recientemente anunció la inversión de u$s20 millones destinadas a incorporar nueva tecnología en sus dos plantas frigoríficas. Aquí también es un jugador de peso, no sólo en el mercado interno sino que también abastece al mercado internacional con la codiciada Cuota Hilton, en la distribución 2017/18 el Gobierno le concedió 2.300 toneladas del cupo total.

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