Este último usó la elección del nuevo presidente para forzar la convocatoria de elecciones anticipadas, ganando una primera prueba. Ahora Tsipras también quiere ganar las elecciones.
Según sus palabras, si llega al poder "los mercados bailarán al ritmo de Grecia" y no al revés, como hasta ahora. Quiere además un recorte de la deuda, frenar las privatizaciones, volver a contratar a los empleados públicos despedidos y subir las pensiones y los salarios.
Tsipras considera que sus adversarios, sobre todo Samarás, son unos "merkelistas" que implementan el dictado de austeridad económica de Berlín. En medio de las reformas y programas de recortes, el líder de Syriza se apoya en los millones de griegos que perdieron su trabajo en los últimos cuatro años y que vieron cómo sus ingresos se reducían en un 25%. Y también en los jóvenes, de los que el 50% está desempleado.
Sin embargo, los analistas creen que tarde o temprano Tsipras será alcanzado por la realidad. Sin un acuerdo con la "troika" de acreedores (Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI), las arcas de Atenas estarán en problemas a principios de marzo.
Según Samarás, todos los esfuerzos de los griegos podrían fracasar si toman una decisión equivocada. El todavía primer ministro busca los votos de la clase media que teme que las cosas todavía vayan a peor. "Estoy aquí para garantizar que Grecia llegue a puerto seguro", afirmó.
El ministro de Finanzas, Gikas Jardúvelis, advirtió ayer mismo sobre lo que podría pasar: "Podríamos tener un problema a principios de marzo". El programa de ayuda a Grecia concluye a finales de febrero y los bancos griegos hablan desde hace semanas de sus temores a que se produzca un "pánico financiero" (ver nota aparte). Por eso se están encargando de que todos los cajeros automáticos estén bien provistos de efectivo. Unos pocos cajeros vacíos o estropeados podrían desatar el pánico, apunta un director de banca de Peristeri, en la periferia de Atenas.
La postura de los mercados quedó clara inmediatamente después del anuncio de elecciones anticipadas: la Bolsa de Grecia cayó hasta un 11%.
Las encuestas vaticinan una dura lucha entre Tsipras y Samarás y dan ventaja a la coalición de izquierda, aunque según los especialistas esa diferencia se estaría reduciendo.
Apenas anunciadas las próximas elecciones, desde Bruselas ya llegaron las primeras recomendaciones, pero, según los analistas, ese tipo de advertencias podrían tener más bien el efecto contrario en Atenas.
| Agencia DPA |


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