11 de septiembre 2012 - 00:38

"La brecha cambiaria seguirá porque hay falta de confianza"

RICARDO ARRIAZU DIALOGÓ CON ESTE DIARIO SOBRE LAS PERSPECTIVAS DE 2013: Ricardo Arriazu, economista y exasesor del Banco Central en los 70, apuesta por un 2013 de plena recuperación que en nada se parecerá a este año de fuerte desaceleración. Aunque para 2014 ya no es tan optimista. Confía en el efecto soja y demás precios agrícolas como detonantes de un importante exceso de divisas que darán aire al Gobierno el próximo año. Pese a ello no cree que aproveche para encarar algunos ajustes, sino todo lo contrario, anticipa un mayor gasto público por las elecciones. Calcula un ingreso adicional de 15.000 millones de dólares, producto de la mayor cosecha y los mejores precios. Respecto del dólar, proyecta un ritmo devaluatorio del 15% anual.

Ricardo Arriazu, uno de los economistas más influyentes del mercado financiero local, disertó en los festejos de la Fundación Mediterránea.
Ricardo Arriazu, uno de los economistas más influyentes del mercado financiero local, disertó en los festejos de la Fundación Mediterránea.
El economista Ricardo Arriazu aseguró que el año próximo estará definido por los 15.000 millones de dólares extra que ingresan por la mejora en la cosecha y serán suficientes para garantizar el crecimiento. «Deberíamos ser una potencia desde todo punto de vista y tan importante que aun cuando hagamos estupideces lo mismo podamos crecer», comentó. En diálogo con este diario en Córdoba, donde la Fundación Mediterránea festejó su 35° aniversario, el analista previó que la brecha en el tipo de cambio se mantendrá porque «se debe a la falta de confianza» y que el año próximo se seguirá el ritmo devaluatorio.

Periodista: ¿Sólo por el alza en el volumen de la cosecha de soja se garantiza el crecimiento del año próximo?

Ricardo Arriazu: El valor de la cosecha fue históricamente y sigue siendo el principal factor que explica los ciclos en la Argentina. Este año, por la sequía en el país y la baja de precios en la primera parte del año, el valor de la cosecha cayó con respecto al año pasado unos u$s 7.000 millones. Eso implica que el Gobierno recauda menos, que la cadena agrícola tiene menos ingresos y que se exporta menos. El año pasado la cosecha subió u$s 14.000 millones, lo que explicó la recuperación de fines de 2010 y principios de 2011. Si ahora el clima nos acompaña y los precios se mantienen el año que viene tendremos 15.000 millones más (un 20% en volumen, el 40% en precios). Lo que implica más dinero, más exportaciones, más recursos, más capacidad de compra. Sería muy difícil que el año que viene no sea un año mejor que éste por esta simple razón.

P.: ¿Hay un arrastre para el siguiente año?

R.A.: La posibilidad de que en 2014 vuelva a crecer el volumen de la cosecha un 20% y que pasada la sequía de EE.UU. vuelvan a subir los precios internacionales es nula. Lo más probable es que el valor de la cosecha en 2014 sea menor y por lo tanto se baje el impulso. Igualmente puede haber crecimiento con un cambio de escenario que generaría que se active Vaca Muerta y todos los recursos energéticos no tradicionales. Pero ese cambio es muy difícil de hacer con recursos propios, porque no hay capital ni está desarrollada la cadena. Tendría que haber un cambio de política que no se prevé en este momento. Así que la Vaca seguirá estando muerta.

P.: ¿El ingreso de dólares por la cosecha podría generar alguna tentación para el Gobierno que implique mayores retenciones?

R.A.: Si hay una mejora de la magnitud de la que estamos hablando, ni necesita cambiar nada porque habrá tantos recursos que se podrán cumplir todos los objetivos del Gobierno. Si se tienta es ideología pura. El Gobierno ya se lleva la mitad de esos montos.

P.: ¿Los precios de la soja caerán el año próximo?

R.A.: No crecerán frente al nivel actual. En 2013 serán más bajos que este año, al menos que haya un nuevo año de sequía en EE.UU. Pero basta con que se mantengan y aunque caigan incluso, creo que lo harán, están muy altos.

P.: ¿Usted no confía tanto en la recuperación de Brasil para impulsar a la Argentina como otros economistas?

R.A.: Veo que lo mismo que mejora la Argentina lo mejora Brasil, porque ellos también son grandes productores de granos y oleaginosas. Mi cálculo de cuánto va a mejorar la cosecha en Brasil es idéntico al de la Argentina (15.000 millones de dólares). La diferencia es que para ellos representa 1 punto del PBI y para nosotros más del 3%. Por esa razón, por ingreso de capitales y otras variables, Brasil pasará de crecer el 1,8% este año al 4% el próximo. A la Argentina no creo que le impacte demasiado. Todos dicen que Brasil tira porque están pensando en la industria automotriz. La caída que se registró es consecuencia de una menor demanda interna de Brasil, pero también de los mayores costos argentinos y de las restricciones que pusimos.

P.: ¿Cree que habrá cambios en las restricciones impuestas para importar?

R.A.: Creo que con más recursos, algún cambio puede haber. Pero existen otros problemas. Hay una elevada inflación, el costo laboral unitario medido en dólares, el gasto público versus el PBI en niveles sin precedentes, las provincias tienen graves problemas fiscales, los controles distorsionan la estructura de precios. La mayoría son problemas microeconómicos de difícil resolución.

P.: ¿Podría afectar el crecimiento que continúen esos problemas?

R.A.: Lo que sucede es que no hay problemas macroeconómicos que lo hagan sospechar. Las condiciones son muy favorables. Hay reservas elevadas y nula posibilidad de default, un sistema financiero líquido con poca posibilidad de crisis, los precios internacionales están altos y las tasas bajas, hay bajos niveles de deuda y potencialidad energética. Deberíamos ser una potencia desde todo punto de vista y tan importante, que aun cuando hagamos estupideces lo mismo podamos crecer. Localmente, no se atacarán los problemas porque dan tranquilidad los dólares adicionales que habrá en disponibilidad, de los que el Gobierno se lleva la mitad. Lo que sí es probable es que haya más gasto público por el año electoral en 2013.

P.: ¿Espera algún salto devaluatorio?

R.A.: Creo que va a continuar el actual ritmo devaluatorio que es del 15% anual. El año terminará con un dólar entre $ 4,80 y $ 4,90. Para el año que viene veo que con muchos recursos habrá una continuidad de esta política.

P.: ¿Se mantendrá la brecha entre el dólar oficial y el «blue»?

R.A.: En teoría podríamos pensar que con más divisas y aumento de reservas, la brecha debería caer. Pero esto es llanamente un problema de confianza. Todo depende de cómo se sienta la gente. Por lo tanto no pronosticamos una caída en la brecha. Estamos en una etapa de decreciente confianza.

P.: ¿Cómo impacta el contexto internacional?

R.A.: Es favorable. Creo que Europa está haciendo el ajuste y se demoraba tontamente por problemas políticos. Ahora tomó la decisión que tenía que tomar y los mercados están eufóricos. Si Europa se reactiva, y Estados Unidos ya se está reactivando, el mundo crecería el año que viene más que este año. En este momento las acciones subieron a niveles máximos en todo el mundo. La proyección es que el mundo crezca un 3,5% dice el FMI y yo creo que será el 3,3%. En 2013, el crecimiento será del 4,1%.

P.: ¿Cuál es el diagnóstico para el año próximo?

R.A.: No se atacarán los problemas porque habrá 15.000 millones de dólares adicionales en disponibilidad de divisas, de los que el Gobierno se lleva la mitad. Es probable que haya más gasto público por el año electoral.

Entrevista de Florencia Lendoiro

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