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La caída en la actividad fija techo a la demanda de energía

Importación
En este contexto, el Gobierno amplió el acuerdo para importar electricidad desde Brasil de 1.000 a 2.000 megavatios, aprovechando que ya está funcionando la tercera línea de transmisión desde Yacyretá y la obra de terminación de la represa está postergándose.
También se acordó con Bolivia la compra de hasta 6 millones de metros cúbicos diarios de gas, prácticamente el triple de lo que se importó el invierno pasado, debido a la necesidad del Gobierno de Evo Morales de compensar la caída de la demanda por parte de Brasil.
Además, en los próximos días entrará al país por segundo año consecutivo, el buque Excelsior que regasifica gas licuado de petróleo (GLP), lo que permitirá inyectar a los gasoductos troncales desde 2 a 8 millones de metros cúbicos diarios de gas.
Los expertos consideran que estas medidas son precauciones tomadas por el Gobierno para evitarse una sorpresa desagradable en plena campaña electoral. Tras los cierres y suspensiones de personal en empresas autopartistas, metalúrgicas y textiles, sería más que contraproducente que además se suspendiera la actividad de las firmas que siguen operando, por falta de gas.
Por eso, algunos observadores creen que no habrá cortes de gas significativos para usuarios con contrato interrumpible este invierno. De todas formas, todo depende de la temperatura que es la que motoriza el alza del consumo residencial, pero se estima que un fuerte consumo en hogares sólo se daría en muy pocos días de este año, ya que nuevamente se pronostica una temporada benigna.
Si esto es realmente así, hay quienes creen que incluso quedará un excedente de gas para las centrales térmicas, disminuyendo la necesidad de usar combustibles líquidos esta temporada. En principio, el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, anunció que Cammesa comprará los 2 millones de metros cúbicos diarios que se extraerán de las áreas más complicadas geológicamente, gas para el que se prometió un precio más alto que el vigente para el que ya se viene produciendo en el país.
Por otra parte, los embalses de las represas del Comahue se encuentran en una situación mucho más favorable que para esta misma fecha en 2008. Piedra del Águila ya está 2,5 metros por encima del nivel normal del embalse, y aunque la reglamentación sobre la crecida obligaría a erogar agua produciendo energía, no se está haciendo por decisión del Gobierno que quiere llegar al invierno con todas las reservas hidráulicas disponibles. El Chocón está muy cerca de su nivel normal, al igual que Alicurá, pero por ahora hay más agua entrante que saliente en las represas.
Se afirma que tanto Piedra del Águila como El Chocón van a generar a full durante el invierno. Por eso, hay bastante coincidencia en que probablemente no sea necesario importar electricidad de Brasil, a menos que se quiera, como a fin del invierno pasado, guardar agua en las represas para el verano.
Otro aspecto es el de la importación de fueloil y gasoil para las centrales térmicas que deberán reemplazar gas. Las empresas privadas opinan que será inevitable que se pase a generar con líquidos. Sin embargo, Cammesa todavía al cierre de esta edición, no determinó el volumen a comprar y tampoco a quién o dónde.
Según trascendidos confiables, hay deuda impaga con Petróleos de Venezuela (PDVSA) y discusiones con el Gobierno de Hugo Chávez sobre ese punto.
De este modo, contrariamente a lo que ocurre todos los años, todavía a fines de abril ni Cammesa ni las generadoras privadas planearon la compra de combustibles para el invierno, pero sin duda hará falta hacerlo aunque haya menor demanda, un poco más de gas, fuerte disponibilidad de energía hidroeléctrica, e incluso importantes excedentes para importar de Brasil.
Menor costo
Un dato interesante es que las importaciones de energéticos costarán menos este año por la baja en el precio internacional del petróleo en relación con el invierno de 2008 cuando se alcanzó el máximo histórico en la cotización. El gas de Bolivia pasó de 9 a 4,9 dólares por millón de btu, y el GLP regasificado de 16 a 18 dólares en 2008 a alrededor de 10 este año.
Parte del costo de importar, la Argentina lo endosa desde el año pasado a las exportaciones de gas a Chile, y además ahora se cobra un cargo tarifario a todos los usuarios locales que consuman más de 1.000 metros cúbicos anuales para disminuir el gasto del Estado por este concepto (ver nota aparte).
En conclusión, el período invernal empieza con una relativa tranquilidad por la caída de la actividad y porque el clima fue particularmente propicio en marzo y abril, con marcas térmicas que no requieren aire acondicionado ni calefacción, lo que por ahora evitó el uso de combustibles líquidos en reemplazo del gas, y permitió acumular reservas de agua.
Los meses siguientes dependerán más de la temperatura que del crecimiento, mientras el sector privado posterga iniciativas en gas y el Gobierno busca, a través del financiamiento de la ANSES, fondos para terminar las centrales de Campana y Timbúes que según el proyecto original, debían haber estado funcionando a pleno en este invierno.
Si la actividad económica hubiera seguido creciendo a las tasas de los años anteriores, los problemas de energía se habrían acentuado como ya ocurrió en 2008 cuando hubo que agregar el barco regasificador de GLP a la oferta local. Pero ahora ése es un debate retórico, y en la práctica ahora hay menos apremio,recursos e interés por plantear inversiones en energía.


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