18 de junio 2010 - 00:00

La campaña se alborotó en el final: ‘‘Cobarde’’, ‘‘bellaco’’

Bogotá - «Cobarde», «bellaco», «miserable», le gritó el presidente Álvaro Uribe a su antecesor César Gaviria a través del teléfono. «Vaya, termine ese Gobierno suyo, que es un verdadero asco», le respondió Gaviria y colgó de mala manera.

La pelea entre dos pesos pesados de la política colombiana, ocurrida el miércoles, concentró ayer la atención en el país, a tres días de una segunda vuelta electoral que perdió interés porque se sabe que todo conduce a la cantada victoria del derechista Juan Manuel Santos con su propuesta de continuar la obra de Uribe.

Los términos en que transcurrió la conversación fueron hechos públicos por medios periodísticos de prestigio. Aunque ninguno presentó la grabación de la charla, el cruce de informaciones en fuentes próximas a ambos personajes coincide en que ésas fueron las palabras y los gestos. Y la opinión pública se estremeció, no por la discrepancia en sí, sino por la extraña forma de dirimir asuntos que se suponen ideológicos.

Todo empezó cuando Gaviria (1990-1994), connotado referente del opositor Partido Liberal, decidió anunciar públicamente que votará por Santos, pero al hacerlo aclaró que lo hará con la esperanza de que el posible próximo presidente haga un Gobierno que corrija lo malo del actual.

Así, Gaviria escribió en su carta que confía en que el eventual Gobierno de Santos «recogerá nuestras banderas (liberales) de estricto respecto por los derechos humanos, por el Poder Judicial, descentralización, uso de la Inteligencia del Estado sólo para perseguir a los criminales, de una estructura tributaria más próxima, de una mejor distribución de la tierra y, desde luego, de plena vigencia de la Constitución».

El ex presidente, viejo zorro aunque ya no tenga el arrastre de antes, mencionó en ese párrafo todos los flancos a los que recurren siempre quienes buscan atacar a Uribe, un mandatario que se va en medio de una gran popularidad y de méritos en puntos específicos que todos le reconocen, pero también en medio de cuestionamientos, casi siempre referidos a su manera de ejercer el poder, supuestamente arbitraria y violadora del ordenamiento legal.

Uribe atacó a Gaviria por Twitter, mencionando que en su Gobierno «se desmontaron estructuras como los pepes (una organización criminal que supuestamente ayudó en la lucha de la administración gavirista contra el cartel de Medellín)» y «se evitaron nuevas cárceles como La Catedral (aquella en la que el capo mafioso Pablo Escobar vivía con lujos y comodidades)».

Pero, no contento con eso, tomó el teléfono y le hizo escuchar a Gaviria la molestia de propia voz.

¿En qué manera afectará el incidente a las elecciones del domingo? Los analistas coinciden en que en nada. De hecho, Santos se limitó a decir que agradece el respaldo del ex jefe de Estado, pero que no comparte las descalificaciones a Uribe.

Y Antanas Mockus, su rival, guardó silencio, sin saber cómo sacar algún provecho del asunto.

Gaviria no salió muy bien parado. Más allá de los insultos, ha tenido que escuchar a analistas que le preguntan por qué si el Gobierno de Uribe fue tan malo como siempre dijo, ahora apoya a Santos. Y peor, cuando las especulaciones apuntan a que sólo lo hace para que su hijo Simón pueda ser presidente de la Cámara baja del Congreso gracias a alguna rara alianza.

Pero, además, advierten los comentaristas, el incidente deja claro desde ya la forma en que Uribe defenderá su gestión una vez fuera del Palacio de Gobierno. Una vehemencia que, así son las cosas de la política, puede eventualmente tener como potencial víctima a Santos, que le debe su popularidad al actual presidente.

Agencia DPA

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