22 de noviembre 2012 - 00:00

La CGT oficial espera una convocatoria de Cristina

Antonio Caló
Antonio Caló
La CGT oficialista buscará recuperar protagonismo luego de la adhesión y repercusiones que generó el paro que protagonizó Hugo Moyano el martes. Los aliados de Antonio Caló esperan la confirmación de un encuentro con Cristina de Kirchner, que según sus expectativas deberá producirse antes de fin de año para cerrar los temas de agenda pendientes para ese sector del movimiento obrero. Se trata de la planificación de una posible reforma integral del Impuesto a las Ganancias y de la definición sobre el financiamiento de las obras sociales.

La denominada «mesa chica» de la central reconocida por el Gobierno se reunirá hoy en el sindicato de Luz y Fuerza para poner en común los avances de las gestiones y las chances de una audiencia con la mandataria para el mes próximo. La posibilidad que manejan es de un encuentro en la Casa de Gobierno que podría aprovechar la jefa de Estado para anunciar la presentación, en 2013, de un proyecto de ley para la reformulación de Ganancias, tal como anticipó este diario.

Refuerza la idea de esa convocatoria la presunción de que la mandataria querrá cerrar el año rodeada de dirigentes afines para reemplazar las imágenes que dejó la huelga del martes llevada a cabo por Moyano, la CTA disidente de Pablo Micheli, y organizaciones de izquierda y de piqueteros.

La reunión de hoy incluirá al dueño de casa, Oscar Lescano, a los otros «gordos», Armando Cavalieri (Comercio), Carlos West Ocampo y Héctor Daer (Sanidad); a los «independientes» Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Andrés Rodríguez (estatales, UPCN); y a Omar Viviani (taxistas), Horacio Ghilini (docentes privados) y Ricardo Pignanelli (mecánicos, SMATA).

En tanto que a las 15.30 habrá otra reunión sindical en la Unión Ferroviaria, con la conmemoración de los 90 años de la creación de ese sindicato. Los invitados también militan en la CGT oficial.

En los últimos contactos informales de ese sector con el Ejecutivo surgió el anticipo de que Cristina de Kirchner impulsará ponerle fin desde 2013 al impuesto sobre los salarios tal y como se lo conoce. La alternativa más firme es que se buscará dejar exentos a los trabajadores con ingresos en la actualidad inferiores a 25 mil pesos, y reforzar el peso del gravamen sobre los niveles superiores.

Esa posibilidad está ligada a las propuestas que elaboraron los sindicalistas oficialistas de aplicar nuevos tributos sobre sectores exentos, como los funcionarios judiciales, la renta financiera y las industrias de Tierra del Fuego. Andrés Rodríguez fue el encargado de sistematizar esas opciones en un trabajo conjunto que encaró con un exjefe de la AFIP.

El otro tópico pendiente es el de las obras sociales. La superintendente de Salud, Liliana Korenfeld, deberá presentar antes de fin de mes los cambios a la resolución 1.200 de esa dependencia, que fue suspendida luego de haber despertado la ira de todo el arco sindical al eliminar reintegros por prestaciones y restringir la distribución de fondos entre las organizaciones de salud de los gremios.

Este martes se oficializó la creación de un nuevo sistema de la Superintendencia para el reembolso de los pagos de los tratamientos por discapacidad, como había anticipado este diario. Y para esta semana el compromiso del Gobierno es actualizar en 29,7% el valor que el PAMI les reconoce a las obras sociales por la atención de los jubilados. Entre ambas medidas se calcula que habrá un alivio para los sindicatos de $ 1.400 millones de pesos.

Con la puesta en marcha de estos cambios los sindicalistas prometen darle a Cristina de Kirchner, en caso de producirse la audiencia esperada, un marco de reconocimiento y apoyo a su gestión como despedida del año.

Algunos dirigentes confesaron aguardar un anuncio más antes del fin de diciembre. Se trata del sistema de asignaciones familiares, que a partir del último aumento anunciado por el Gobierno generó desequilibrios al haber introducido modificaciones en el modo de percepción. De esta forma, aunque incorpora beneficiarios al sistema, para otros que ya percibían el salario familiar generaba una baja en el valor de la asignación.

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