14 de noviembre 2017 - 23:18

La “champaña”, otro susto ayer en la cocina de la reforma

• PRESIÓN A ÚLTIMO MOMENTO EN EL CORAZÓN DE LA POLÍTICA DE SIETE PROVINCIAS
Corridas de último momento como en toda norma de extensión importante. El radicalismo con tono mendocino reaccionó ante error clave.

Alfredo Cornejo y Raúl Baglini
Alfredo Cornejo y Raúl Baglini
El Gobierno ya festejaba tranquilo que la reforma tributaria ya iniciaba su camino en el Congreso, aunque resten retoques y modificaciones seguras, cuando a último momento comenzaron a sonar todas las alarmas. No era para menos: después de una durísima negociación con las provincias vitivinícolas, sobre todo con el mendocino Alfredo Cornejo, en la que la Casa Rosada había aceptado eliminar la tasa de 17 % propuesta originalmente en Impuestos Internos sobre el vino y el champagne, un error técnico había dejado vigente ese gravamen sobre el espumante en el texto definitivo que viajaba al Congreso con una tasa de 12 %.

Hubo corridas y un freno que luego explicaron las dudas que circularon sobre si la reforma tributaria realmente había ingresado anoche a la Cámara de Diputados o el Gobierno la enviaría hoy por la mañana, tema que finalmente quedó resuelto.

La confusión comienza en el artículo 1 de la Ley de Impuestos Internos donde la champaña (para utilizar la denominación técnica correcta) esta incluida dentro de la lista de productos alcanzados por ese tributo. Allí se introdujeron cambios para incorporar a los seguros,

El problema fue que en el apuro por enviar el texto, el Gobierno no derogó los artículos 33 y 34 de esa misma Ley de Impuestos Internos que trata específicamente en el capítulo VII el caso de la "Champaña".

Los mendocinos se dieron cuenta a último momento e inmediatamente pusieron el grito en el cielo. De hecho el gobernador mendocino bramaba ayer por el esfuerzo que había tenido que aplicar la provincia por enderezar el impuesto sobre los vinos y el champagne cuando la pelea de fondo que requerirá aún más esfuerzos es sobre la coparticipación de impuestos.

El error que provocó el sofocón de último momento en la reforma tributaria fue por no haber atendido a lo que sucedió con las peleas por ese impuesto en las últimas décadas. Fue en diciembre de 1999, en medio de una fuerte reforma de Impuestos Internos, cuando el champagne quedó gravado. La guerra en el Congreso fue total. Quien capitaneó esa reforma a Impuestos Internos fue el radical Raúl Baglini, por entonces presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. En ese momento quedaron incorporados a la norma los artículo 33 y 34 que disponen el gravamen especial sobre la champaña.

El tema fue salvado dos años después por un plan de competitividad, que vio la luz también de la mano de Baglini. Se estableció entonces una exención transitoria vía DNU que se fue prorrogando año tras año hasta ahora. Al haber obviado ese DNU y mantener los artículos vigentes, la champaña seguiría gravada aunque el acuerdo con los gobernadores dijera otra cosa. De ahí el apuro de ayer en corregirlo.

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