Hernán Lombardi anunció el viernes, junto con el jefe de gobierno Mauricio Macri, el jefe de
gabinete Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli, la vigencia de la ley de mecenazgo.
El año culmina con una buena noticia para la cultura. El viernes, en el Centro Cultural Recoleta, el Jefe de Gobierno Mauricio Macri y el ministro de Cultura Hernán Lombardi anunciaron que el Régimen de Promoción Cultural de la Ciudad de Buenos Aires que otorga beneficios fiscales a benefactores y patrocinantes, ya está reglamentada y vigente.
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La ciudad, antes que el gobierno nacional, ya tiene su Ley de Mecenazgo, la 2.264, que se propone brindar estímulos a la inversión privada. Se estima que 75 millones de pesos se destinarán en 2009 a financiar proyectos culturales. En suma, el flamante Régimen de Promoción «establece mecanismos de transferencia de recursos fiscales, generados por el Impuesto a los Ingresos Brutos, al financiamiento de proyectos culturales, con un tope de 2% del importe abonado a la recaudación del ejercicio anterior.» El beneficio está destinado a «proyectos sin fines de lucro» y al desarrollo de «actividades ligadas con los diferentes procesos de la creación, producción y difusión de realizaciones culturales».
En diálogo con este diario, el ministro Lombardi agregó: «La ley estipula que los patrocinantes, que asocian su imagen a la cultura con el fin de ganar visibilidad, sólo podrán desgravar hasta 50% de su aporte. Y se favorece a los benefactores, o sea, quienes se acercan más a la figura del mecenas y no vinculan su imagen al proyecto, que podrán contabilizar hasta 100%».
Sin embargo, como para espantar el fantasma de la evasión que siempre ronda los beneficios fiscales, completó: «Mucho más importante que el monto del beneficio es lograr que todo se desarrolle en un marco de excelencia y absoluta transparencia, para que este proyecto crezca sano y se incorpore a la Nación y las provincias. Es un mecanismo que cuyo éxito ha sido probado en el mundo. Además, para acentuar el control, la Auditoría de la Ciudad oficiará de agente de supervisión financiera».
Por supuesto, para gozar del beneficio, los contribuyentes (personas físicas o jurídicas), deberán tener al día sus pagos al fisco, y un dato muy importante es que el organismo de aplicación de la nueva ley no genera gastos extraordinarios. La autoridad de aplicación es el Ministerio de Cultura junto con el Consejo de Promoción Cultural, integrado por nueve miembros, seis representantes del sector público y tres artistas «consagrados», que rotan según las diversas disciplinas.
Luego, el procedimiento para acceder al financiamiento es sencillo: se presentarán los proyectos elegidos o diseñados por quienes aspiran al beneficio fiscal ante el Consejo de Promoción Cultural para su evaluación, posible aprobación, y decisión, que es vinculante y definitiva. El Ministerio de Cultura lo refrendará y el titular del proyecto deberá abrir una cuenta en el banco Ciudad para depositar el total del monto aprobado por el Consejo. El talón de depósito será el documento que certifica un pago a cuenta del Impuesto a los Ingresos Brutos.
Las disciplinas que comprendela ley son teatro, circo, murgas, mímica y afines, danza, música, letras, poesía, narrativa, ensayos y toda otra expresión literaria; artes visuales y audiovisuales, artesanías, patrimonio cultural, diseño, arte digital, publicaciones, radio y televisión, y sitios de internet con contenido artístico y cultural. El Régimen de Promoción Cultural podría ser ahora un aliciente para el sector privado, que con esfuerzos -en ocasiones heroicos-, ha contribuido a disimular mucha deficiencias del Estado.
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