15 de julio 2010 - 00:00

La competitividad del euro preocupa al agro argentino

En medio de la reactivación de las negociaciones entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur para un eventual acuerdo de apertura comercial, la debilidad del euro impulsa cada vez más la competitividad de las exportaciones del Viejo Continente, incluidas las agropecuarias. Según los analistas consultados por este diario, las negociaciones no corren peligro, aunque la debilidad de la moneda europea puede hacer al agro más eficiente, y posibilitar que se ofrezcan resistencias al ingreso de agroalimentos en la UE.

El euro es golpeado por los temores a que los duros recortes de gastos en economías europeas podrían interrumpir la recuperación en la eurozona.

Las economías asiáticas, que tienen en esa región su primer destino exportador, ya empezaron a lamentar el impacto que tendrá en sus exportaciones la debilidad del euro. Mientras algunos expertos están alertas ante este escenario, otros estiman que la demanda de commodities agrícolas de China y la India, fundamentalmente, no será afectada en el corto plazo.

El directivo de Marfrig Alimentos, Miguel Gorelik, señaló que más allá de los productos agropecuarios, «la debilidad del euro hace competitivos todos los productos europeos», pero la coyuntura no afectará las negociaciones con el Mercosur. «Se suscribe pensando en el largo plazo, sin considerar el valor de una moneda que tiene una evolución cíclica», aseguró a Ámbito Financiero.

De todas maneras, se podrían presentar fricciones, porque «puede suceder que Europa flexibilice alguna resistencia sintiéndose más competitiva». Del otro lado del Atlántico existen cuestionamientos para abrir el ingreso de productos agropecuarios, mientras en el Cono Sur la batalla se da por la entrada de manufacturas. «Los sectores que no están a favor del acuerdo argumentan eso (que en Europa existe un agro más competitivo), pero no puede ser contemplado en el muy largo plazo», según Gorelik.

Desde AgriPac, Pablo Adreani coincide en que se «va a producir una mayor competitividad de las exportaciones europeas y un encarecimiento de las importaciones», ya que «están en el límite de producción». No obstante, restó importancia al impacto en el agro europeo. «El destino de Europa no se define con las exportaciones de agroalimentos», afirmó.

La caída del euro «es bajista para los commodities, pero todavía no se vieron las consecuencias de la crisis. Debería haber bajado el precio de la harina de soja (Europa es el principal importador)». Pero lo cierto es que hoy los protagonistas en el mundo son los mercados asiáticos.

El analista de Panagrícola, Ricardo Baccarín, dijo, por su parte, a este diario que «un dólar más firme hace que los precios de los commodities bajen, que es lo que se ve en estos días. Pero la competitividad del agro europeo es baja. En comparación con el resto (de los productores de alimentos mundiales), la diferencia es sideral».

Europa no es competitivo en la producción de agroalimentos. «Son los menos competitivos del mundo en cereales», dijo Baccarín. Los europeos, en relación con Estados Unidos, «son más cerrados y protegen su producción local. Es más caro producir ahí porque tienen tierras y sueldos más caros».

Baccarín explicó que al reforzarse el dólar, las materias primas tienden a decaer, y se exportan mejor las producciones agropecuarias.

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