6 de agosto 2009 - 00:00

“La construcción puede repuntar”

«Lo peor de la crisis ya está pasando». La frase, cargada de un optimismo que no abunda por estos días en el ámbito empresario, la dice Alberto Tarasido, presidente de la constructora CRIBA. Pese a que según el INDEC hubo una caída en la construcción de casi el 3% en el mes de junio y la compraventa de inmuebles cayó alrededor del 40% en el primer semestre según cifras del Colegio de Escribanos de la Ciudad, en diálogo con este diario el empresario aseguró que el sector inmobiliario está recuperándose y que ya se están negociando los contratos de obras para 2010.

«Hay sectores que están moviendo la industria inmobiliaria. De hecho, existen proyectos para construir el año que viene centros comerciales, hoteles y centros de salud», aseguró.

La constructora dice ser optimista en cuanto a la evolución del mercado local y espera facturar $ 200 millones este año gracias a las catorce obras que realizaron en 2009, entre de las que se encuentra el edificio de Repsol YPF en Puerto Madero, que acaparó el 30% de la actividad de la empresa hasta su finalización. La torre fue proyectada por el arquitecto César Pelli, una megaobra que tiene una superficie de 75.000 m2 y una estructura antiantentados, que fue entregado recientemente. Además, están a cargo de la construcción del edificio de oficinas Working Ocampo en Palermo Chico y los hoteles Novotel e Ibis para la cadena francesa Accor que estarán en la avenida Corrientes, una planta de Unilever y otra para Johnson & Sons en Pilar.

Para 2010, la empresa espera un crecimiento del 10% y está en negociaciones con inversores privados para encargarse de la construcción de plantas industriales, un centro comercial, un hotel y un proyecto propio de vivienda.

En relación con la caída de los permisos de construcción y las escrituraciones, el presidente de la constructora explicó que esto se debe al boom de inversores que se lanzaron a edificar en 2008. «En los últimos años, muchos se lanzaron al mercado gran cantidad de proyectos inmobiliarios. Pero al estallar la crisis mundial no todas las unidades pudieron venderse, lo cual condicionó las inversiones en nuevos proyectos y eso desaceleró el mercado». Agregó que la caída en las ventas se debe a que «como no se construyó con créditos bancarios, los desarrolladores están esperando que esta crisis pase para vender. Prefieren esperar a bajar los precios».

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