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La "Coopetencia" como modelo de gestión empresarial próspero
Un nuevo paradigma transforma a las organizaciones en entes colaborativos y sustentables, que buscan el desarrollo en lugar del crecimiento cuantitativo, y la prosperidad social y ambiental además de la económica.

Este es sólo el inicio de un video que es recibido con algunas risas y gestos de aprobación entre los asistentes a la 10ª edición de la conferencia South American Business Forum (SABF), organizada íntegramente por alumnos del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Y es uno de los más firmes mensajes de la primera disertación de la jornada, a cargo del Ph.D Alexander Laszlo, cofundador y presidente de Syntony Quest y 57° presidente de la Sociedad Internacional de Ciencias de Sistemas (ISSS), quien viaja por el mundo mostrando el camino sin salida al que derivan el individualismo y la competencia tal como los conocemos en contraposición a la acción colaborativa de personas y organizaciones.
El avance de la tecnología, el mundo interconectado, las nuevas economías descentralizadas, la reinvención del aprendizaje, son causas y efectos de este nuevo enfoque que promueve la llamada "coopetencia o coopetición", que no es ni más ni menos que la combinación estratégica de la competencia y la cooperación.
En el ámbito de los negocios, supone una estrategia que consiste en colaborar con competidores o rivales para captar un beneficio común que de otra manera sería difícil de conseguir. Esta lógica nace del concepto de ecosistema, en el que dos especies diferentes pueden colaborar o beneficiarse mutuamente.
Probablemente, los sectores de informática y espacial sean los más avanzados en esta tendencia. Sin embargo, casos como Interface, General Mills o Kyocera son ejemplos de compañías que muestran signos de que están en el camino de la colaboración, lejos del modelo de egocentrismo que, según Alexander, ya no funciona en este mundo sustentable.
"Hay casos muy interesantes. La brasileña Emco ha sido globalmente reconocida porque ha iniciado un diálogo internamente. Hay muchas compañías que están pensando de esta manera, dándole importancia a la atención al cliente interno como en Google, o aquellas donde se celebra la diferencia creativa, como Pixar, o 3M o Cirque Du Soleil", explica Alexander en un diálogo exclusivo con AmbitoBiz durante la conferencia SABF que se realizó en Buenos Aires y cuyo tema central fue "La era de la colaboración".
Para él, la clave es "cómo nosotros, nuestras sociedades y nuestras compañías nos adaptamos. Y el marco para eso es la conversación. Es el vehículo, la fuente, la dinámica para adaptación efectiva dentro de las organizaciones y la sociedad", añade.
Periodista: ¿Qué condiciones debería tener una empresa para lograr este estado de "coopetencia"?
Alexander Laszlo: Tiene que estar lista. No todas las organizaciones están listas para saltar a esto en forma inmediata. Las condiciones hay que crearlas para la competición. Hay que explorar las conexiones que esa compañía tiene con los cuatro niveles, el intrapersonal, interpersonal, el transespecie, y el transgeneracional. La compañía debe pensar cómo es en materia de sustentabilidad. Cómo se relaciona con sus clientes internos y accionistas. Qué estamos haciendo en materia de contribución valiosa. Cualquier organización o compañía debe tener una proposición de valor. Cómo contribuimos a la economía, a la sociedad. Cómo impactamos en las cosas que son nuestra responsabilidad, el medio ambiente o la sociedad. Cuando se empieza a ver y a pensar sistémicamente en términos de esas interconexiones, entonces el espacio de colaboración es fácil.
P.: En la práctica, ¿desde dónde comienza la transformación organizacional? ¿Es responsabilidad del nivel gerencial o de todos?
A.L.: Es la responsabilidad de todos nosotros, ya sea el trabajador de planta baja o el CEO. No consiste sólo en saber qué hacer o cómo hacerlo, sino el factor "por qué nos importa". Por qué hacemos esto. Qué impacto tiene. Qué oportunidades ofrece para las futuras generaciones. No tenemos que ser los que esperamos que el otro resuelva las cosas. La conversación debería comenzar ahí. Todos somos parte de este planeta y de la sociedad. Las preguntas entonces serían: ¿estamos creando un mundo mejor con esto? ¿Estamos disfrutando más del tiempo y de lo que hacemos? Y si no es así, ver cómo lo cambiamos. Las compañías comenzaron a pensar en esto y empezaron a crear organizaciones más prósperas.
P.: ¿El concepto puede ser aplicado a cualquier tipo de negocios?
A.L.: Sí, aunque hay algunas organizaciones que todavía no están listas, y otras cuyo trabajo es tan local, que es más difícil. Sin embargo, cualquier organización que tiene interconexiones en una red valiosa puede hacerlo, no aquellas que son muy autorreferenciales. Pero las que están aisladas son cada menos. Cuanto más grande es la conexión con quienes son impactados por las prácticas de la organización, más relevantes se vuelven estas conversaciones.
P.: ¿El contexto económico puede impactar en cómo las organizaciones deciden encarar la transformación?
A.L.: Sí, claro, hay condiciones iniciales. Pero no son determinantes. Tenemos que pensar fuera de nuestro espacio y reinventarnos ya que existen economías y sistemas económicos alternativos. William Gibson tiene una frase muy buena que es: "El futuro ya está aquí, sólo está mal distribuido". Hay grupos, como el InCo en Eslovenia, o The Silk Green Road en Taiwán, que tienen una iniciativa por la que juntan organizaciones para crear un ecosistema de interdependencia más grande. Están experimentando ser prósperos, pero en todos los niveles, no sólo en el aspecto financiero, también respecto de la responsabilidad social y ecológica.
P.: ¿Qué vislumbra para el futuro? ¿Qué se viene después de esta era de la colaboración?
A.L.: A través de la colaboración se puede escuchar mejor lo que está emergiendo, lo que podemos llamar salud integral. No es sólo mi salud, sino también la de mi familia, mi comunidad, mi organización. Entonces, nuestro rol como especie de este planeta es conectar la vida con la vida. Una vez que cambiemos esa identidad, podremos hacer estas conexiones, no sólo hacia la información, sino hacia la vida. De lo contrario, estaremos viviendo para trabajar, en lugar de trabajar para poder vivir. Esto último pasa más en la Argentina que en otras partes del mundo. Si logramos que pase en todo el mundo, tendremos una sociedad feliz y un planeta feliz.


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