13 de mayo 2009 - 00:00

La crisis le costó a Zapatero un desafío inédito en el Congreso

El opositor Mariano Rajoy lo increpó con furia a Zapatero.
El opositor Mariano Rajoy lo increpó con furia a Zapatero.
Madrid - El Gobierno español cambiará el modelo productivo que entró en crisis debido a la recesión internacional, centrado en los sectores inmobiliario y de la construcción, y los reemplazará por uno enfocado en una economía «verde y sostenible», para lo que destinará una inversión de 25.000 millones de euros.

El presidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, anunció esos planes en su discurso sobre el Estado de la Nación ante el Congreso de los Diputados, en el que desgranó una serie de medidas para frenar la crisis que en España se traduce en una caída abrupta del crecimiento y en cuatro millones de desocupados.

El debate, el más tormentoso de los cinco que ha vivido Zapatero desde su llegada al poder en marzo de 2004, se produjo en vísperas de las elecciones al Parlamento Europeo del 7 de junio, por lo que fue interpretado como un test para las dos principales agrupaciones, el gobernante PSOE y el conservador Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy.

Durante más de una hora, el mandatario socialista expuso sus planes, que fueron recibidos con fuertes críticas por los partidos de oposición, que los juzgó insuficientes y poco realistas.

Para el cambio de modelo productivo, Zapatero adelantó que se destinarán 25.000 millones de euros, que serán distribuidos en un Fondo para la Economía Sostenible, dotado con 20.000 millones de euros, y otro de Inversión Local, respaldado con los 5.000 millones restantes.

Para combatir la destrucción de empleos anunció una reducción en 5 puntos en el Impuesto de Sociedades (actualmente en el 20%) a las pymes que mantengan o incrementen sus planteles.

La rebaja será aplicada a las compañías de menos de 25 empleados y que tengan una facturación anual inferior a 5 millones de euros, de las que hay un gran número en España.

Entre otras cuestiones, Zapatero indicó que se ajustarán 1.000 millones de euros en el gasto público, al tiempo que establecerá un subsidio directo de 2.000 euros para la compra de un automóvil nuevo, una medida destinada para resucitar a la derrumbada industria automotriz.

Empleo fue la palabra que más pronunció Zapatero ante un auditorio que ve en los cuatro millones de desocupados la mayor urgencia del país. De esos cuatro millones, 1,3 millón perdieron sus puestos sólo en los últimos doce meses, y medio millón son extranjeros.

Bajo fuerte presión, Zapatero reconoció que su administración «se equivocó» en sus predicciones económicas y que fue sorprendido por la virulencia de la crisis y la magnitud del estallido de la «burbuja» del sector de la construcción, otrora la locomotora de la economía local. Por ello, insistió en la necesidad de alejarse de esa dependencia de la construcción y establecer «un modelo de crecimiento renovado», de resultados a medio y largo plazo, que cree puestos de trabajo a partir de sectores innovadores y ligados al fomento de las energías renovables, que definió como una «economía verde y sostenible».

Al igual que hiciera hace dos años cuando había sorprendido con el llamado «cheque bebé», una ayuda de 2.500 euros por cada recién nacido, ayer anunció que el Gobierno facilitará que cada alumno de entre 10 y 11 años de colegios públicos o subvencionados disponga de una computadora personal portátil.

Los portavoces de los grupos de oposición le reprocharon falta de autocrítica, de estar fuera de la realidad y de carencia de medidas concretas de ayuda a los desempleados. «Recesión, déficit, deuda y un desempleo galopante, ése es el Estado de Nación», dijo, muy duro, Mariano Rajoy en su respuesta, tras acusar a Zapatero de tener la cifra de desempleo «más alta de toda Europa» y reprocharle no haber hecho «ni una sola reforma» para evitar la grave situación actual.

«Es urgente la rectificación» para evitar que la situación empeore, afirmó un por momentos furioso Rajoy, quien aseveró que la «economía española necesita un plan» general, que pasa por «corregir nuestras rémoras estructurales, es decir, hacer reformas», entre las que citó en primer lugar «la reforma laboral» con una flexibilización del mercado de trabajo.

Agencias EFE, ANSA y Reuters

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