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La desnutrición infantil, el nuevo drama de Venezuela
Se disparó un 30% el año pasado y sigue empeorando a un ritmo del 1% por mes. Para peor, los hospitales colapsan por falta de insumos e higiene.
una realidad que duele. Así está una niña internada en el hospital J.M. de Los Ríos de Caracas. Dista de ser un caso aislado.
Y la crisis no se restringe a un solo centro de salud: una encuesta de este año hecha por el parlamento de mayoría opositora en los principales hospitales reveló que, en promedio, el 90% de ellos presentó fallas en los servicios de diagnósticos como laboratorios y rayos X, y en el 64% no daban alimentos a los pacientes.
El Gobierno del presidente Nicolás Maduro, que junto al de su antecesor Hugo Chávez ha levantado decenas de ambulatorios y hospitales en las últimas dos décadas, niega que el país atraviese una crisis en su sistema de salud y alega que la escasez de insumos se debe a una "guerra económica" de sus adversarios políticos.
Entre la peligrosa frontera que separa a Colombia de Venezuela se extiende el caluroso y desértico territorio indígena de La Guajira, compartido por ambos países.
Allí, donde la fundación Cáritas identificó la tasa más crítica de desnutrición del país, Lideibis Bracho, de 26 años, mece cariñosamente a su bebé, mientras lo amamanta. El pequeño de apenas seis meses se recuperaba de una estadía en un hospital cercano donde pasó semanas intentando sobreponerse de la desnutrición aguda que, finalmente, mató a su hermano gemelo.
"A todos nos mandaron a tomar vitaminas, pero no hay. Hay que irlas a buscar a Colombia, pero a costos que no alcanzan", dijo la madre desempleada en una explanada con unas pocas casas destartaladas, a pocos metros de un enorme basurero donde a veces escarba en busca de comida o algo que revender.
Un estudio iniciado por Cáritas en octubre del 2016 en las parroquias más deprimidas de Zulia, Distrito Capital, Vargas y Miranda -los cuatro estados más poblados del país-, determinó que un 48% de los niños menores de cinco años presentó desnutrición. De ellos, el 8% tenía la forma más grave del mal, con altísimo riesgo de muerte.
En abril, durante su última medición, los resultados fueron alarmantes: el 56% de los niños menores de cinco años de esas zonas presentó algún déficit nutricional y los casos más graves también ascendieron al 11,4%.
"¡Estamos subiendo 1 punto porcentual por mes!", se lamentó Susana Raffalli, nutricionista coordinadora del estudio de Cáritas, quien presenció y estudiado emergencias humanitarias en diferentes partes del mundo.
"No es normal que vayas a una comunidad, peses a cien niños y te den treinta que se te están muriendo en los brazos. Eso es una cosa catastrófica", agregó Raffalli.
Un estudio de la Fundación Bengoa, dedicada a la enseñanza nutricional, y que tiene seguimiento de talla y peso en escuelas de cuatro estados del país, encontró que, entre los más pobres, 27 de cada 100 niños presentan alguna alteración nutricional.
| Agencia Reuters |


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