4 de mayo 2012 - 00:00

La desocupación decide el resultado

La desocupación decide el resultado
Un hombre llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno le dio cinco talentos (monedas), a otro dos, y a otro uno, conforme a su capacidad. Luego se fue lejos. El que recibió cinco los negoció y ganó otros cinco. El que recibió dos ganó otros dos. Pero el que había recibido uno escondió el dinero en un pozo. Después de mucho tiempo volvió el señor y quiso arreglar las cuentas. El que había recibido cinco talentos los entregó diciendo: «Señor, aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos». Y el señor le dijo: «Te he dado poco y has sido bueno y fiel, sobre mucho te pondré». Esta escena se repitió con el que recibió los dos talentos. Cuando llegó el turno del que había recibido un talento éste dijo: «Señor, te conocía que eres hombre duro por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo». El señor le respondió: «Siervo malo y negligente, sabías que soy duro. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y yo hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle el talento y dadlo al que tiene diez. Porque al que tiene le será dado y tendrá más; y al que no tiene hasta lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas» (de Mateo 25:14-30). La parábola se refiere a lo que -para los cristianos- quiere Dios que hagamos con las gracias recibidas: úsenlas sabiamente, tomemos algún riesgo y multipliquémoslas (si no nos atrevemos, dejemos que lo hagan otros). Pero también puede tener que ver con el dinero; si nuestro don es hacer dinero, que sea nuestro regalo a Dios y a los más necesitados. El índice ISM no manufacturero y cierto temor a los datos que salen hoy sobre el empleo, contribuyeron a que ayer el Dow cediera un 0,47% a 13.206,59 puntos. Lo peor: inmovilizarse.

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