La apuesta por el mercado local es uno de los puntos centrales en la estrategia financiera y monetaria del gobierno nacional, y cobró mayor importancia luego de la firma del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Los desequilibrios macroeconómicos impactan directamente en el menú de instrumentos que debe diseñar el equipo financiero del ministro Martín Guzmán para obtener fondos frescos en el mercado y así evitar recurrir al Banco Central a pedir asistencia. El grave problema de la inflación llevó al equipo de la Secretaría de Finanzas a aumentar la oferta de títulos indexados por CER. Esto provocó, según cálculos de la consultora Cohen, que el volumen de este tipo de instrumentos se triplicase desde 2019 y sume un monto equivalente a u$s70.000 millones.
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La deuda atada a la inflación triplicó su volumen medido en dólares desde 2019
Para poder obtener financiamiento en el mercado local, el equipo financiero de Martín Guzmán ofrece instrumentos ajustables por CER, cuyo stock equivale hoy a u$s70.000 millones.
“La deuda ajustable por CER alcanza los u$s70.000 millones, casi el triple que en diciembre de 2019. Además, ya representa el 20% de la deuda pública total y casi el 15% del PBI”, estimó Cohen en un informe. El documento analiza que los porcentajes de refinanciación obtenidos por la dupla Rafael Brigo - Ramiro Tosi (secretario de Finanzas de la Nación y subsecretario de Financiamiento, respectivamente) fueron posibles gracias a la utilización de instrumentos indexados. “El financiamiento neto de marzo fue de $316,5 MM, y de $640 MM en lo que va de 2022”, estimaron. Según la consultora, “lo que le permitió al Tesoro acumular dichos resultados en cada licitación fue la amplia oferta de instrumentos que ajustan por inflación, respondiendo a la demanda del mercado”.
“Asegurarse que la demanda del mercado se mantenga activa resulta vital para alcanzar las metas de menor reducción monetaria”, versa una parte del informe. Respecto de esta estrategia, Martín Vauthier, economista de Anker Latinoamérica, planteó que “es difícil en que pueda ir reduciéndose el peso en estos instrumentos”.
Vauthier asegura que uno de los riesgos es el plazo de colocación de los instrumentos. “En el caso de la deuda CER, se está colocando a un plazo promedio de 12 meses”, dijo y advirtió: “Eso genera una acumulación de vencimientos en el muy corto plazo que constituyen un riesgo significativo y de alguna manera implican que no hay margen para pensar en levantar el cepo con semejante cantidad de vencimientos en el corto plazo”. “De momento, mientras no se logre una reversión de expectativas y una mejora significativa en el balance del Banco Central, va a ser difícil colocar deuda sin indexar”.
La reducción del peso de los instrumentos indexados quedó asentada como un objetivo de la estrategia financiera en el acuerdo con el FMI. El punto 27 del documento elaborado por el organismo internacional, explicita que “se prevé que la financiación neta en pesos del sector privado se mantenga cerca del 2% del PIB anual (con tasas de refinanciación de alrededor del 130%), con el apoyo de tasas de interés reales positivas y una trayectoria de consolidación fiscal y desinflación que reduciría gradualmente la dependencia de los instrumentos vinculados a la inflación, introduciría valores de referencia y alargaría el perfil de vencimiento de la deuda interna”. Si no logra moderar la inflación, ese compromiso deberá esperar.


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