Afectados por la devaluación del peso y una mayor presión impositiva, los dueños de más de una decena de salas de bingos de la Argentina se vieron obligados ayer ceder el 98% de la compañía a sus acreedores para reestructurar una deuda que ascendía a los 1.100 millones de euros. Se trata de la firma española Codere, propietaria de 14 bingos en el conurbano y la provincia de Buenos Aires (San Miguel, La Plata, Morón, Lomas de Zamora, Lanús y Ramos Mejía, entre otros), en las que trabajan actualmente más de 4.000 empleados, que dependía de casi en un 40% de los ingresos que recibía de la economía argentina. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de la Bolsa española resolvió ayer suspender la cotización de las acciones de la compañía cuando caían más del 12%.
Según las evaluaciones que hizo su propio departamento de relación con inversores, en una presentación de hace sólo un mes ante ejecutivos (a la que pudo acceder este diario), Codere considera la "devaluación del peso argentino" como el principal factor negativo que tuvo que atravesar este año, y los "mayores impuestos al juego de la Argentina por la renovación de licencias", como el tercero.
Su balance del segundo trimestre de este año reportó que sus ingresos provenientes de la Argentina cayeron un 36,4% respecto del mismo período del año pasado; mientras que los de México sólo descendieron un 3,8%; los de Italia aumentaron un 55%; los de España aumentaron un 11%; los de Colombia un 30% y los de Uruguay un 74%.
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