17 de julio 2017 - 00:00

La devastación en Mosul impide el regreso de los desplazados

DESTRUCCIÓN. Tres años después de la invasión de Mosul por parte del Estado Islámico (EI) y la feroz ofensiva oficial para recuperarla, la ciudad quedó cubierta de escombros.
DESTRUCCIÓN. Tres años después de la invasión de Mosul por parte del Estado Islámico (EI) y la feroz ofensiva oficial para recuperarla, la ciudad quedó cubierta de escombros.
Campamento de desplazados Hasan Sham (Irak) - Casi una semana después del anuncio de la liberación de Mosul, la destrucción, la falta de agua y electricidad o el miedo mantienen en los campamentos de desplazados a los civiles que huyeron de los combates entre los yihadistas y las fuerzas de seguridad iraquíes.

"Pasó casi una semana de la liberación total de Mosul de los terroristas del Dáesh (acrónimo en árabe del Estado Islámico) y la gente comienza a pensar en volver a sus casas en las zonas liberadas, pero no tienen viviendas porque están destrozadas o tienen miedo por cuestiones de seguridad, algunos porque pueda volver Dáesh", sostiene el responsable humanitario iraquí Razga Obeid.

Obeid, miembro de la Fundación Barzani y coordinador de cinco campamentos levantados al este de Mosul, explica que ahora "la situación está estable" y que en los últimos diez días llegaron más personas de los que se fueron. Entre las carpas algún niño vuela una cometa, otros juegan carreras para hacer girar las aspas de molinos de papel caseros, mientras la mayoría de los adultos pasa el tiempo sentados a la sombra para protegerse del calor que antes del mediodía ya supera los 40 grados centígrados.

Obeid cuenta que uno de los grandes problemas que tienen en el predio es la falta de electricidad, por lo que pidieron al Gobierno central y a la ONU que les envíen generadores para abastecerse. En las arterias principales del campo se levantan unas pequeñas cabinas alimentadas con energía solar repletas de enchufes para que los habitantes temporales puedan recargar sus teléfonos celulares.

"La temperatura está por encima de los 40 dentro de las carpas. Los niños y los ancianos no aguantan estas temperaturas, hay que encontrar una solución para ellos porque, de verdad, no pueden seguir así toda la estación", subraya.

A pesar de esta situación, los desplazados tienen poco donde elegir. Quien no tiene su casa destrozada, no tiene tampoco agua ni electricidad en su barrio, sobre todo si es de Mosul occidental, donde la batalla fue más encarnizada.

"Cuando podamos volver, volveremos", dice Um Ali una mujer de 40 años, madre de ocho hijos y que aparenta tener mucha más edad. Es del pueblo de Qayrawan, en la región de Sinyar y lleva un mes allí. Con frases cortas asegura que quiere volver, pero que no sabe cuándo, como tampoco sabe la suerte que corrió su casa. En total, 19 campamentos de refugiados acogen a unos 322.000 iraquíes que huyeron de los combates desde el comienzo, en octubre pasado, de la batalla para la liberación de la provincia de Nínive, de la que Mosul es su capital. A estos habría que sumarle los otros más de 3.000.000 de desplazados que abandonaron sus hogares desde la irrupción del EI en la vida del país en 2014.

El director de Oxfam en Irak, Andrés González, aseguró que para finales de año podrían haber regresado a sus casas entre un millón y un millón y medio de personas, y que el resto lo podría hacer en los "dos o tres próximos años".

Agencia EFE

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