Las universidades trabajan para adaptarse a un mundo que cambia cada vez más velozmente. Hay quienes empiezan a cuestionar la importancia de un título, frente a la necesidad de la actualización permanente.
En la era de las comunicaciones, la educación en materia de negocios es una de las áreas donde la velocidad de aprender y renovar los contenidos se ha vuelto crítica frente a un mundo de cambios cada vez más rápidos y permanentes. Las nuevas oportunidades en el mercado laboral exigen que los profesionales asimilen y empleen nuevas herramientas de manera constante, que así y todo, algunas, caducarán en poco tiempo. Hoy la información está al alcance de todos en internet, en gran cantidad y accesible en todo lugar y momento, lo que pone principalmente a las universidades en la obligación de brindar contenidos dinámicos y flexibles.
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Hay quienes empiezan a relativizar la importancia de los títulos y los cursos de posgrado como los MBA, formato insignia de capacitación empresaria. Desde las universidades advierten este desafío, pero señalan que la formación académica sigue siendo indispensable, en especial a la hora de salir al mercado laboral, y opinan que sin ella no existiría el marco adecuado para poder mantenerse actualizado.
En diálogo con Ámbito Biz, José Dapena, director del departamento de Finanzas de la UCEMA, sostuvo que "el título es solamente el vehículo para lograr ciertos aspectos particulares del desarrollo profesional". "Para la empresa no importa si es un MBA, un título, si no hizo nada... lo que quiere es que se esté a la altura de las responsabilidades. Las universidades deberían apuntar a ese objetivo", señaló. Y en ese sentido destacó que "ha habido un cambio en el modelo tradicional, en la que ahora las clases son mucho más participativas y están orientadas a situaciones concretas en las cuales hay que tomar decisiones, se han incorporado realidades de los trabajos". Aseguró que "no hay que perder de vista que un buen marco conceptual y teórico es útil para entender la naturaleza del problema".
"Es una situación paradójica: por un lado la educación está haciendo cada vez más diferencia en la vida de las personas porque los trabajos son cada vez más sofisticados, por lo que las oportunidades son para aquellos que están más preparados. Sin embargo, la tendencia en el mundo es a carreras cortas con títulos intermedios, y con lazos comunicantes muy fuertes entre áreas, porque los problemas que se atacan son cada vez más complejos y requieren un abordaje de equipos y pensarlos desde diversos ángulos", agregó María Alegre, directora de la Maestría en Dirección de Empresas (MBA) de UCEMA. Opinó que el sistema de enseñanza tal como se lo conoció hasta ahora es "anacrónico" y "requiere una revisión y reestructuración muy profunda". Un hecho lo ejemplifica: en los últimos días la UBA reformuló parcialmente el CBC por primera vez en 32 años. Contraría a las voces que cuestionan los títulos académicos, para la profesional "son importantes porque son una certificación de la calidad del rigor de la educación que uno ha recibido".
Para Laura Rosso, vicerrectora de Asuntos Académicos de la Universidad Siglo 21, la formación universitaria "es un diferencial que prepara para asumir desafíos más complejos", y aseguró que "los posgrados siguen teniendo valor a la hora de la inserción laboral". "Hay que preparar a los jóvenes para las necesidades productivas que requiere el mercado", añadió.
Por su parte, Alicia Caballero, decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA, dijo que "la capacitación constante es de siempre, no de ahora" y destacó que "ciertas bases fundamentales -que brinda la formación académica- son las que permiten adquirir conocimientos más rápido". "Antes era un tema encontrar la información. Ahora sobreabunda y está a un click. Pero esa información requiere de un análisis. Se necesitan profesores que enseñen a decantar y analizar la información. La titulación siempre va a ser necesaria, porque certifica un grado de conocimiento", expresó. Respecto de acortar los plazos de las carreras advirtió que "a veces no se puede tanto porque se requiere cierta cantidad de conocimiento, que tiene además su propio tiempo para metabolizar el aprendizaje", pero reconoció que "hay gente para la que estudiar 5 años es una eternidad".
Rosso opinó que "la práctica educativa parece haber sido mucho más lenta que en otros espacios de la vida de las personas", como por ejemplo que las aulas siguen siendo como hace dos siglos. Y dijo que "hoy la tecnología permite saltar los límites del aula y acceder una cantidad ilimitada de información". Mientras que Dapena sostuvo que los programas de estudio requieren "flexibilidad para reformular conceptos que quedan obsoletos, un programa rígido está destinado a no ser exitoso en el tiempo". "Las universidades tenemos que hacer una actualización permanente y las autoridades tienen que permitir estos ritmos de cambio más veloces", concluyó Caballero.
Pese a todo esto, una cosa es cierta: a la hora de elegir a quién contratar, entre dos candidatos con iguales características interpersonales, las empresas siempre -al menos hasta ahora- se vuelcan por aquellos que cuentan con una mayor formación profesional.
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