15 de diciembre 2014 - 00:00

La Esperanza terminó su zafra

 El Ingenio La Esperanza, ubicado en la región jujeña de San Pedro, terminó esta semana su segunda zafra desde que pasó a ser gestionado por el Estado hace dos años, duplicando su producción y encaminándose a la autosuficiencia.

Según explicó Jorge Neme, coordinador de la Unidad para el Cambio Rural (UCAR) del Ministerio de Agricultura, que viene haciéndose cargo de la gestión del ingenio desde 2013, "en esta zafra se lograron resultados que permiten ser optimistas respecto de la recuperación y la eficiencia de la empresa".

Esta zafra fue la primera en la historia del ingenio en que toda la cosecha fue mecanizada, logrando reubicar a los trabajadores en nuevos emprendimientos productivos hortícolas, apícolas y avícolas.

Para Neme, un dato importante es que en esta zafra "no hubo ningún día de paro, contra los más de 10 conflictos que se debieron superar el año pasado".

En 2013, por decisión de la presidente Cristina de Kirchner, el Estado se hizo cargo del ingenio luego de más de 30 años de gestiones privadas que lo llevaron a la quiebra, apuntando a recuperar la firma, mientras un grupo de distintas empresas se hizo cargo de la deuda.

La gestión del ingenio centró el negocio en cuatro ejes: azúcar, alcohol, generación de energía y desarrollo forestal, buscando que el ingenio recupere sus cuotas de producción históricas.

Inclusive este año se logró la exportación de 400 toneladas de azúcar orgánica a Canadá, en una apuesta a consolidar un nicho.

Para Neme, la próxima zafra podrá alcanzar una producción de 90 mil toneladas de azúcar y entre 12 y 14 millones de litros de alcohol, lo que permite pensar que 2015 sea "el último año con un subsidio público para que el ingenio funcione".

En el primer año, el Estado invirtió a través de distintos organismos cerca de 160 millones de pesos y el segundo, 135 millones, además de otros aportes que fueron a consolidar el capital de la empresa.

En este contexto, a las empresas que forman parte del grupo inversor que viene haciéndose cargo de los pagos de la quiebra (Sigman, MSU y Cartellone) se sumó recientemente Juan Cruz Adrogué, dueño de Papelera del NOA.

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