4 de enero 2012 - 00:00

La estrategia está en ocultar la realidad

La estrategia está  en ocultar la realidad
Viajar en avión es más seguro que hacerlo en automóvil. ¿Cierto? No; la respuesta es: depende de cómo lo midamos. Si lo pensamos por viaje, el automóvil es tres veces más seguro (y la probabilidad de un accidente fatal es 10 veces menor; el por viaje es la estadística que usan las aseguradoras para sus cálculos actuariales); si lo pensamos por hora de viaje, la evidencia es discutible aunque está levemente a favor de los aviones (más inseguros que los trenes y buses); si lo medimos por kilómetros recorridos (la estadística que emplean las aerolíneas para promocionarse), el avión es la manera más segura de trasladarse. Para el común de la gente, si viajamos en avión, no es porque sea más o menos seguro, sino porque es más rápido (por las colas cada día menos), económico (raras veces), porque nos gusta, etc. El que tenga miedo en serio, que no viaje (hay que aprender a resistir la presión social y que no se es un paria al no hacer lo que todos hacen). Por cábala o marketing con cada inicio de año vemos un sinnúmero de buhoneros intentando convencer al público de que por tal o cual señal será un negoción invertir en acciones, bonos o lo que sea que ellos venden. Efecto Navidad (o año nuevo), Perros del Dow, primeros 45 minutos o la primera semana del año, el super bowl, la altura de los tacos (o largo de las polleras), cualquier cosa que parezca una anomalía sirve para escudar la realidad y vender el año. En el fondo estos charlatanes no se distinguen demasiado de las aerolíneas, escogiendo las estadísticas que más les cuadran, apostando a que la ignorancia ocultará las que no les favorecen. La rueda de ayer no fue una excepción y cuando en la mañana el Dow trepaba un 2,15%, dio para todo tipo de argumentos (cerró en 12.397,38 puntos avanzando un 1,47%; sólo 15 veces en 116 años la suba de la primera rueda del año fue mayor que el 1%). El mercado de capitales se construye -y destruye- todos los días, así que si tiene miedo, no participe; y si no lo tiene, sea responsable de sus errores (quien esto escribe es viajero frecuente, no tiene la más mínima idea sobre de qué lado terminará el mercado financiero este año ni si los 9 aviones que le tocan en los próximos 45 días llegarán a destino).

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