“La falta de crédito no es culpa de los bancos, sino de la inflación”

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• Lo dijo el economista Nicolás Dujovne.
• Anticipó que con el nuevo titular del BCE habrá cambios fuertes en Europa

«Si el euro fue un proyecto político y no estaban pensadas las herramientas para que funcione en lo económico, habrá que resolverlo. Europa necesitará un tipo de cambio más depreciado para compensar el efecto negativo del ajuste fiscal». Lo dijo el economista Nicolás Dujovne, que después de ser durante 14 años economista del Banco Galicia acaba de iniciar su propia consultora. A nivel local, aseguró que «la falta de crédito no es culpa de los bancos, sino de la inflación. No hay una unidad de cuenta para denominar los créditos de largo plazo».

Periodista: ¿Las complicaciones económicas en Europa tendrán mayor impacto en la Argentina?

Nicolás Dujovne
: Estamos en un momento muy complicado. El viento de cola para la Argentina dejó de soplar hace tiempo. El mundo está creciendo menos de lo que se esperaba y los países avanzados lo hacen por debajo del 2%. Los commodities, aunque con oscilaciones, están clavados donde estaban hace varios meses. Y hay muchos problemas micro.

P.: ¿La posibilidad de un default en Estados Unidos provocó más inconvenientes?

N.D.:
El mundo es en general más hostil, más allá del problema de desendeudamiento de Estados Unidos que se va a resolver. El gran problema es hoy Europa. La solución allí tiene que pasar por el Banco Central. La política monetaria en Europa no fue muy expansiva, la solución fiscal ya no la tienen a mano como se puede ver. Las deudas con respecto al PBI ya están en niveles muy altos no sólo en la periferia. Si el euro fue un proyecto político y no estaban pensadas las herramientas para que funcione en lo económico, habrá que resolverlo. Estados Unidos también tiene un tipo de cambio fijo en todos sus estados, pero Arizona recibe transferencias y Nueva York las entrega. En Europa eso va a tener que existir y la política monetaria terminará siendo más expansiva.

P.: ¿Eso salvaría el euro?

N.D.:
Para lograr que el euro funcione, Europa necesitará un tipo de cambio más depreciado. No sólo para Grecia e Irlanda. Italia está estancada hace 10 años, tiene una «deuda/PBI» del 120%. Con un tipo de cambio más depreciado podrá compensar el efecto negativo que está teniendo por el ajuste fiscal.

P.: ¿El cambio de presidente en el Banco Central Europeo podría impactar en la evolución de la crisis?

N.D.:
Seguramente. Cuando salga Jean Claude Trichet y entre Mario Draghi veremos la diferencia entre un político y un economista. Draghi entiende estos problemas, no creo que asuma solamente con el mandato del 2% de inflación. Si se rompe la estabilidad financiera en Europa, la inflación va a ser más alta. Tal vez sea necesario pasarse de la meta de inflación un poquito en pos de la estabilidad. Pero también es cierto que Europa demostró una gran capacidad para no enfrentar los problemas. Hace años que giramos en las mismas complicaciones, es un déjà vu permanente. Y la situación solo se ha agravado.

P.: ¿Ve en el corto plazo un euro más débil, entonces?

N.D.: Hay que ser muy humilde con las monedas porque son difíciles de predecir. La tasa de Europa en el 1,5% y en EE.UU. del 0% juega a favor del euro. Pero Europa le resultará muy difícil enfrentar sus problemas sin un euro más débil.

P.: ¿Qué es lo que más afecta hoy a la economía argentina?

N.D.:
La afecta que en el último año no construyó instituciones fiscales ni monetarias serias para hacer políticas contracíclicas. Por primera vez desde el año 1996, el país va a tener déficit fiscal primario. Para una economía que crece, haberse comido 5 puntos de superávit primario en 5 años es haber hecho una política fiscal muy procíclica. En lo monetario, lo mismo. El peso funciona atado al dólar, y al tener tasas negativas en términos reales durante tanto tiempo, la demanda de pesos funciona con respecto a las expectativas de depreciación y no del poder de compra de la moneda. Con tasas más razonables, el peso podría haber flotado más libremente.

P.: ¿Es preocupante el nivel de salida de capitales?

N.D.:
La formación de activos externos viene muy alta, pero se tiende a exagerar el problema. Este año serían cerca de 2.000 millones de dólares mensuales. Terminaría el año con unos 20 mil millones de dólares, un poco menos de los 24 mil del año pasado, pero muy diferentes también. El sector privado no está sacando tanta plata, tal vez 2 o 3 mil millones netos que son dolarización de portafolios, no necesariamente se va. En 2008, estaba todo explicado por el sector privado. Es una diferencia importante de riesgo de crédito a riesgo de moneda. Pero si no se baja la inflación, la salida de capitales va a seguir.

P.: ¿Cómo hacerlo entonces?

N.D.: Es lo más fácil. El sistema de metas de inflación está muy extendido. Un Banco Central independiente y creíble es la manera moderna de lo que la Argentina trata de hacer con el pacto social de precios y salarios. Un Central que use la política de encajes, las tasas de interés de referencia y la política cambiaria, todas herramientas que este Gobierno resigna son efectivas. Con una autoridad creíble podría haber una inflación de la mitad de la que hay. Bajar la infla-ción no tiene costo político, porque no es necesario un ajuste. Lo que es difícil es bajar la inflación al 14% desde el 11%. Hay un pro-blema justamente con el reconocimiento del problema.

P.: Con su experiencia en el sistema financiero, ¿qué falta para motorizar el crédito?

N.D.: Desde el punto de vista de la solvencia y la liquidez, los bancos están muy bien. Hoy el sistema es igualmente transaccional. En los 90, el 70% de los depósitos eran plazos fijos y el 30% transaccionales. Hoy la proporción es la inversa. Se da porque la gente no usa el sistema financiero como mecanismo de ahorro porque las tasas de interés reales son negativas. La falta de crédito no es culpa de los bancos, sino de la inflación. No hay una unidad de cuenta para denominar los créditos de largo plazo. No es verdad que el problema sea la duración del fondeo. En los 90, el plazo promedio era sólo unos días más que los de hoy.

Entrevista de Florencia Lendoiro

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